Análisis en La Brújula

La mirada cítrica: "Comienza el principio del fin"

Ignacio Rodríguez Burgos pone su mirada cítrica en el efecto que ha tenido en la economía el comienzo de la vacunación contra el coronavirus en el Reino Unido.

Ignacio Rodríguez Burgos

Madrid | 08.12.2020 21:31

Con el inicio de la vacunación en el Reino Unido con la vacuna Pfizer, para muchos analistas ha comenzado el principio del fin. La cuestión es que no sabemos lo largo que puede ser ese principio. Sí que sabemos que nuevos estudios indican la seguridad y fiabilidad de las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca y que Rusia acelera también en la administración de su vacuna Sputnik. Eso sí, eleva a 56 días el plazo sin tomar alcohol que deben guardar los interesados en vacunarse. Putin no solo quiere acabar con la Covid-19, sino también con el alcoholismo, me comenta una especialista en Sanidad.

La vacuna puede ser el punto de inflexión no solo para doblegar la pandemia sino también para doblegar la crisis económica. El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, asegura que, tras evaluar la marcha de las afiliaciones y la ocupación, el PIB, la economía española, está creciendo a un ritmo del 2,5% en el cuarto trimestre. Si esto se confirma, es mucho más de lo estimado incluso por el propio gobierno y más con los efectos de la segunda ola del virus

El caso es que Bruselas ha publicado los datos del PIB, pero del tercer trimestre. Según esto el PIB español subió un 16,7%, el segundo mejor registro tras Francia, en comparación con el segundo trimestre. En comparación con el mismo periodo del año pasado el PIB español retrocede un 8,7% y el empleo, en horas trabajadas un 6,5%. En estos datos también se aprecia el efecto de los ERTE que ha evitado un mayor deterioro del mercado laboral.

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Y después, ojo a la larga mano de los Bancos Centrales. La rentabilidad del bono español a diez años, que es el de referencia de la deuda pública está a punto de caer en negativo. El de Portugal lo ha hecho hoy. Y esto en mitad de una feroz crisis económica y en mitad de una cruel crisis sanitaria. Sin el apoyo de un Banco Central, que compra buena parte de la deuda pública española otro gallo nos cantaría y, sin duda, la recesión sería aún más dramática.