Periodista encarcelado en Cuba en 2010 tras la realización de un reportaje

Sebastián Martínez Ferraté: ‘Lo único que le puedo decir a Carromero es que luche’

Sebastián Martínez Ferraté, periodista encarcelado en Cuba en el 2010 acusado de corrupción de menores, encarcelado en la misma prisión que Ángel Carromero desde agosto de 2010 hasta enero de 2012 cuenta en Herrera en la onda como eran los días en esa prisión cubana.

ondacero.es

Madrid | 07.08.2012 09:54

 Sebastián Martínez Ferraté a su llegad a  España
Sebastián Martínez Ferraté a su llegad a España | efe

Sebastián Martínez Ferraté, periodista y empresario español que fue encarcelado en Cuba, en el 2010, acusado de proxenetismo, enriquecimiento ilícito y trata de personas ha pasado por los micrófonos de Herrera en la onda. Esto ocurrió después de que hiciese un reportaje donde denunciaba excesos del régimen cubano, respecto al tema de la prostitución de menores. Estuvo encarcelado hasta enero de 2012 cuando  fue puesto a disposición de las autoridades españolas por parte de las autoridades cubanas. Hablamos con él para entender cómo se siente Ángel Carromero que se encuentra en la misma prisión cubana donde estuvo el periodista.

Nos explica que durante muchos días siguen apareciendo las pesadillas de lo vivido en Cuba mientras estaba encarcelado, ‘me pongo en su situación y sé lo que está pasando y lo que está haciendo, es lo que yo sufrí día a día, minuto a minuto’.

Acerca de las cárceles, cuenta que existe un centro de internamiento para extranjeros, donde se pasan los primeros días ‘ahí puede verse la luz’; luego se pasa a otro centro donde ‘no se ve la luz y se comparte celda con otras tres personas, no se puede estar de pie’. Nos cuenta que cada tres días les sacaban a ‘una especie de terracita’ donde estaban quince minutos; ‘la vida se hacía en la celda’. En lo que se refiere al tema de las comidas, ‘yo no comía y les daba mi comida a los otros presos’; nos cuenta que un día le llamaron y le preguntaron que qué quería comer, a lo que él contestó que marisco. No se lo pudieron dar pero le dieron pollo y pescado, ‘comía en una sala de interrogatorios, así se aseguraban que comía’.

Los presos con los que compartía celda eran cubanos, ‘estaban acusados por todo, como matar una vaca o hacer santería’. Sebastián nos cuenta que se pasaba los días rezando y que psicológicamente había mucha presión en los interrogatorios, ‘cuando entras en una sala de interrogatorio el corazón te da un vuelco’. A los 27 días de estar incomunicado en su celda, recibió visita del cónsul y le dijo ‘no te hemos abandonado, es que no nos han permitido venir a verte’.

Para terminar, le dedica unas palabras a Ángel: ‘lo que le puedo decir a Carromero es que luche y no pierda la esperanza’.