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Los regadíos no inscritos pero dentro de UDA y, por tanto, "alegales" deberán acreditar el origen del agua con la que riegan para ser regularizados

La CHS inspecciona el 25% de la cuenca del Segura y detecta 3622 hectáreas de regadío ilegal que han sido expedientadas.

La CHS inspecciona el 25% de la cuenca del Segura y detecta 3622 hectáreas de regadío ilegal que han sido expedientadas. Se trata de la primera fase de lo que el organismo de cuenca ha denominado Plan de Choque de los Aprovechamientos y, según su presidente, Mario Urrea, han comenzado por el regadío fuera de las denominadas Unidades de Demanda Agraria de la cuenca del Segura. De esas 3622 hectáreas de regadío ilegal, unas 1300 están en el campo de Cartagena. Luego están los regadíos no inscritos dentro de las Unidades de Demanda Agraria y, por tanto, en situación de “alegalidad”. Se trata de miles de hectáreas, aunque Urrea no quiere dar cifras concretas porque muchos de esos regadíos son susceptibles de regularización con concesiones de agua desalada como va a ocurrir con 4.600 hectáreas de regadío no consolidado en El Raiguero y el Paretón de Totana con agua de la desaladora de Águilas. Los regadíos no inscritos, según Urrea, deberán aportar la documentación necesaria que acredite la procedencia del agua con la que están regando que suelen ser pozos subterráneos o solicitar concesión de agua desalada para cerrar luego los pozos y evitar la sobreexplotación de los acuíferos como marca la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea que fija el año 2027. La Confederación Hidrográfica del Segura, como le están pidiendo los agricultores, quiere delimitar exactamente los perímetros regables de la cuenca del Segura de forma que sean inamovibles y ayude a terminar con la imagen peyorativa que se traslada de la cuenca según Urrea.