Investigación

El Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche patenta un tratamiento para la ansiedad o la introversión extrema

Se han entablado conversaciones con empresas farmacéuticas interesadas en el desarrollo de tratamientos basados en esa tecnología

David Alberola García

Elche | 26.06.2024 14:29

El Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche patenta un tratamiento para la ansiedad o la introversión extrema.
El Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche patenta un tratamiento para la ansiedad o la introversión extrema. | Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Un equipo del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, que es centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado y patentado un tratamiento para trastornos sociales de la conducta, como la ansiedad o la introversión extrema.

Se basa en el uso de hormonas que genera el cerebro de forma natural y que pueden regular la respuesta conductual relacionadas con la interacción social.

El tratamiento es resultado de una investigación llevada a cabo por un equipo liderado por el científico Félix Leroy que, en un modelo animal de ratones, ha constatado una respuesta en una hormona que produce el cerebro de forma natural (hormona liberadora de corticotropina, CRH), que envía una señal hacia la región que regula los comportamientos motivados como la socialización, la búsqueda de alimento o seguridad.

Félix Leroy, investigador del Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche.
Félix Leroy, investigador del Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche. | Universidad Miguel Hernández

Según explican los científicos, ese circuito contribuye a reducir la preferencia por las relaciones familiares y aumenta la preferencia por la novedad social que muestran los ratones adultos.

Además, mediante una combinación de distintas técnicas, el equipo ha demostrado que esa hormona modula las preferencias de socialización.

Según se ha avanzado este miércoles desde la UMH y el CSIC, los investigadores creen que el descubrimiento puede ser “un paso inicial” para el desarrollo de tratamientos basados en esa molécula natural, una alternativa que, hasta el momento, han empezado a probar en ensayos preclínicos de fase 1, sin que hasta la fecha se hayan detectado efectos secundarios, habiéndose obtenido resultados "prometedores".

Por ello, se han entablado conversaciones con empresas farmacéuticas interesadas en la licencia de la patente para el desarrollo de tratamientos basados en esa tecnología. Se trataría de la primera molécula específica para tratar los trastornos sociales de ansiedad, que evitaría el uso de otros fármacos sintéticos no específicos, así como sus efectos adversos.

Actualmente no hay ningún medicamento para el trastorno de ansiedad social recomendado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos o la Agencia Europea de Medicamentos.