PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES

Estabilidad en tiempos convulsos

Santi Martínez hace balance del mercado de fichajes en el Elche tras la marcha de Johan Mojica y la llegada de Federico Fernández y Fernández Mercau para cerrar la plantilla

Santi Martínez

Elche | 02.09.2022 16:53

Lucas Boyé, en un entrenamiento del Elche
Lucas Boyé, en un entrenamiento del Elche | SONIA ARCOS / ELCHE CF

Hemos asistido al periodo de fichajes más loco y extraño que se recuerda. El mercado de la falta de dinero, de límites salariales superados antes de comenzar, de jugadores libres desde junio que no van a ningún equipo hasta el último momento, el de fichar primero y ya veremos si podemos inscribir, y el de fichajes cerradísimos que se caen, entre otros escenarios.

Ante todo eso, una de las claves del Elche ha sido apostar por la continuidad. Se ha optado claramente por mantener el bloque que tan buena segunda vuelta hizo, renovando incluso a jugadores 'no titulares' como Josan, Diego o Pastore. Y ya se sabe que la continuidad de un 'no titular' destierra la posibilidad de subir el nivel de esa posición trayendo a alguien mejor que él. A cambio, claro está, eliminas el riesgo de que ese fichaje salga mal y apuestas por gente integrada en el grupo.

Así, si contamos como renovación la compra de Eze Ponce, el Elche mantiene 17 jugadores de la anterior plantilla. diez de los once que formaban su alineación titular habitual. Poco margen quedaba para la revolución. Poco margen a nivel de fichas libres, pero es que tampoco en cuanto a dinero. La fórmula para un equipo como el Elche para aumentar el límite salarial es la venta de jugadores y se ha renunciado al traspaso de Lucas Boyé en las cantidades ofertadas. De este modo mantienes a tu estrella, pero tu margen económico para fichar viene a ser aquello de las ovejas que entran por las que salen.

Una vez situados en el punto de partida podemos analizar la calidad o adecuación de cada movimiento, pero a nivel general no parece equivocado asegurar que se han cubierto todos los perfiles que demandaba cubrir la plantilla: lateral izquierdo, lateral derecho ofensivo, central, centrocampista ofensivo/creativo/acelerador de jugadas, extremo polivalente y delantero. Veamos puesto por puesto cada fichaje. Si el presupuesto de un equipo como el Elche es una manta corta diríamos que se ha optado por taparse la cabeza y dejar los pies al aire. Y seguramente esta estrategia es lo que más ha condicionado la confección de la plantilla. Sólo en la delantera se han gastado unos siete millones de euros por Ponce y Roger.

El primero es una petición expresa de Francisco que siempre ha manifestado confianza absoluta en sus condiciones y que, además, al propietario le parece una apuesta segura a nivel económico. Bien para obtener plusvalía si la moneda sale cara; bien para recuperar al menos lo invertido si sale cruz por el caché del jugador en Sudamérica y los hilos de EDT al otro lado del charco. En cuanto a Roger Martí de todos es conocido que se trata de un delantero contrastado en la categoría que promedia una decena de goles en las últimas cuatro temporadas.

Quizá un gasto excesivo y puede que descompensado en relación a otras posiciones, pero es justo reconocer que con Boyé se vivía una doble incógnita. Por un lado, la posibilidad de recibir una oferta irrechazable y por otro la sombra del quirófano. A toro pasado podríamos decir que parte de ese dinero habría quedado mejor en otros puestos, pero sin tener una bola de cristal parece poco criticable haberse cubierto las espaldas ante una posible ausencia total o parcial de Lucas, ese hombre.

En cuanto a los laterales, en el derecho se ha traído a Pol Lirola, el ansiado lateral con vocación ofensiva. Más allá de su rendimiento en los dos primeros partidos, por currículum parece una bala muy bien tirada. En el izquierdo se fichó a Carlos Clerc como un solvente colchón de seguridad por la posible marcha en cualquier momento de Johan Mojica. Y una vez que esta se produjo, se ficha mediante traspaso a Fernández Mercau, promesa argentina de la que hablan muy bien en su país. Una operación entendible para completar la posición actualmente, aunque algo extraña a futuro habiendo fichado ya a Lautaro Blanco y habiendo renovado y cedido a José Salinas. Más que una posición, el lateral izquierdo parece un fondo de inversión. Veremos cómo, cuánto y cuándo renta.

Para el extremo ha llegado Álex Collado rompiendo la regla autoimpuesta de no cedidos sin opción de compra. El catalán se ajusta perfectamente a ese perfil de extremo polivalente adaptable a varios esquemas y que, al igual que en el caso de Lirola, no lo vamos a valorar por dos partidos. Parece un salto de calidad evidente en la posición. Hasta el final se trató de fichar a Abde, pero con Collado, Fidel, Josan, Tete, Pere Milla e, incluso, Mercau, que puede jugar de extremo, la posición queda cubierta. Mejorable como todas, pero cubierta.

Acabaremos con las dos posiciones que más recelo o decepción, según las expectativas de cada uno, pueden generar. Fede Fernández ha sido el central elegido. Sin duda, alguien con experiencia y rendimiento en la élite pero que deja incógnitas por su inactividad durante la pasada temporada. Está claro que el Elche hoy no puede aspirar a un central de Primera en el momento cumbre de su carrera, pero sí queda la sensación de que habiendo esperado hasta el último día se podría haber optado por alguien que ofreciese más certeza.

En el centro del campo, tras la renovación del indiscutible Omar Mascarell, se decide no incorporar a un sustituto y tirar de Gerard Gumbau para las pocas ocasiones que el canario no esté. Y se opta por otro tipo de perfil. Me parece una apuesta con cierto riesgo pero lógica que siempre se puede revisar en el mercado de invierno. Si bien Domingos Quina sí encaja en el perfil que faltaba incorporar, nos encontramos ante otro caso sin la etiqueta de titularísimo. Más bien la de un jugador con buenas condiciones que debe confirmar aquí. Seguramente que Fede y Quina no han sido las primeras opciones, como seguramente no lo fueron ni Boyé ni Gumbau ni Luismi ni Koné ni Collado. Ni muchos más. Pero el kilo de jugador de rendimiento inmediato y garantizado en Primera División está más caro que la luz y, además, el Elche, a día de hoy, tiene unos cuantos números por delante en la cola de ese mostrador.