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Con un presupuesto de 5,7 millones de euros

La Gran Vía de Madrid estará en obras desde el viernes para ampliar sus aceras

La Gran Vía madrileña estará en obras desde el próximo viernes para dar más espacio al peatón ampliando sus aceras, que renovarán su pavimento y dejarán atrás las vallas de hormigón que desde diciembre acotan ya los 5.400 metros cuadrados adicionales para los viandantes.

EFE | Madrid
| 07/03/2018
Calle Gran Vía de Madrid

Calle Gran Vía de Madrid / EFE

Con un presupuesto de 5,7 millones de euros, la constructora Ortiz será la encargada de las obras, que el equipo de Gobierno espera ver terminadas la próxima Navidad y que se inician el día 9 para respetar la manifestación que mañana, 8 de marzo, recorrerá esta gran arteria por el Día de la Mujer. Las obras se acometerán por tramos, y comenzará por los dos extremos: el cruce con Alcalá y plaza de España.

En el caso del tramo de plaza de España a Callao se realizarán a la vez las obras de las dos aceras, mientras que en el otro tramo se acometerán primero los trabajos de una acera y después los de la otra. Además, las intersecciones se dejarán para el verano, con el fin de reducir la afectación al tráfico.

Finalmente las aceras estarán diferenciadas de la calzada y no se hará una plataforma única, como se llegó a plantear, ante las quejas recibidas por colectivos de invidentes; no obstante, sí habrá elementos que permitan, en casos de excepción, habilitar carriles para la circulación. El objetivo es que el reparto del espacio público sea más equitativo y también reducir las emisiones contaminantes en el centro de la capital.

Desde que se sumaron metros de calzada a las aceras, a partir de la pasada Navidad, los coches han pasado de ocupar el 73 % del espacio a ocupar el 53 %, mientras que ahora los peatones tienen a su disposición un 47 % de este eje, cuando antes solo se podían mover por el 27 % de esta vía. Para eso, el tráfico privado pasa a tener cuatro carriles en el tramo entre Callao y Cibeles y cinco entre Callao y Plaza de España, dado que un carril será de uso exclusivo para las bicicletas en sentido subida debido a la pendiente de la vía.

Además, a partir de junio, esta arteria reducirá el número de coches que la atraviesan ya que solo podrán circular por Gran Vía los residentes, los vehículos no contaminantes y el transporte público porque estará integrada en el gran Área Cero Emisiones que desde el verano cerrará el Centro al tráfico privado de los no residentes. Un informe municipal prevé que el tráfico de paso que hasta ahora transitaba por Gran Vía se desvíe a partir de su cierre por las

rondas y que la calle Cea Bermúdez sea la alternativa para cruzar la ciudad.

En cambio, este documento no estima que los madrileños vayan a optar por coger la M-30, la opción que recomienda el Gobierno municipal para reducir las emisiones contaminantes en la almendra central. Recientemente, el portavoz del PP en el Consistorio, José Luis Martínez-Almeida vaticinó un "caos circulatorio" debido al inicio de los trabajos, de los que también se han quejado los comerciantes, sobre todo los de la calle Montera, a quienes también afectarán las obras para crear un pasaje peatonal entre las estaciones de Gran Vía y Sol.

Junto con la ampliación de sus aceras, Gran Vía vivirá una metamorfosis en su estética ya que sumará tres fuentes, árboles y también renovará el mobiliario urbano, una transformación a la que también se sumarán las seis plazas aledañas a este eje, que serán zonas estanciales. La reforma de Gran Vía cuenta con el aval de 71.047 personas, el 85,49 %, que en febrero del año pasado votaron a favor de ensanchar las aceras en la primera consulta ciudadana de Madrid, donde el 66,74 % de los participantes pidió más pasos de cebra y un 88,25 % abogó por mejorar las plazas traseras.

La oposición censuró este proceso porque no sometió a debate si la Gran Vía debía cerrarse o no a los no residentes. En cambio, el Consistorio defiende que la mayoría de los vecinos y visitantes que acuden al centro lo hace en transporte público y esgrime una encuesta realizada en febrero a una muestra de 452 residentes en Madrid, donde el 72,6 % de los encuestados valoraba positivamente el dispositivo de Gran Vía en Navidad, que cerraba el tráfico a los no residentes y amplió aceras.