EL CIERRE DE TABOADA

Javier Ruiz Taboada: "El invierno tiene ese abrazarse bajo la manta, ese crepitar de chimenea"

El periodista finaliza el programa haciendo una oda al invierno.

Javier Ruiz Taboada

Madrid | 07.12.2021 14:11

Se acerca el invierno, “the winter is comming” que decían en Juego de Tronos (y la cosa acabó como empezó), ríete tu del Juego del Calamar (Qué pronto olvidamos lo malo conocido cautivados por lo peor por conocer).

Se acerca el invierno y se acerca tanto que ya lo tenemos encima, metido en el cuerpo, clavado en el alma, cosido a la piel.

El cielo lleva días haciéndonos spoiler de lo que está por venir y, cómo vendrá la cosa, que hasta la Dirección General de Tráfico ha irrumpido en mitad del puente para aguarnos la fiesta y de paso darme la razón en eso de que, en España, los puentes de cinco días, duran dos. Le pide la DGT a las Alicias y Alicios del “país de las ensaladillas” que se vuelvan ahora mejor que luego, porque vienen curvas y va a nevar en el Norte como si no hubiera un mañana ni suficientes cadenas ni máquinas quitanieves, ni sal.

No obstante y sin pretender negar su mal tiempo, lejos de darle la razón a sus detractores (entre los que me encuentro a ratos y según) el invierno tiene “ese no sé qué que qué se yo”, que te cautiva y emociona como pueda hacerlo cualquier otra estación del año con mejor fama o más llevadera (si exceptuamos el verano, que es la única estación que mantiene un pulso con el invierno intentando averiguar que es mejor: morir congelado o derretido).

El invierno tiene ese abrazarse bajo la manta, esa niebla escarchada, ese crepitar de chimenea, ese olor a sarmiento y a campo recién ordenado, ese solecito cuando se acuerda de que es un servicio público, ese abrazarse por la calle, ese calentarse las manos, esas castañas asadas, esos boniatos, ese plato de cuchara, esas farolas con miopía, ese brillo en los ojos (de frio, sí, pero brillo al fin y al cabo), esas caras de sonrojo, esas sonrisas sinceras, ese rechinar de dientes…

Sin olvidar que el invierno tiene algo que te devuelve la fe en el calendario, y es que se pasa, como los puentes, a veces incluso antes de tiempo, antes del mal tiempo.