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EL BLOG DE ALSINA

Sois leyenda

Les voy a decir una cosa.

Aquello era una novela de ciencia ficción. Y esto no, esto es la realidad, hechos ciertos. Y allí el protagonista era un señor, mientras que aquí son veintitrés. O veinticuatro, sumando al seleccionador, ese marqués al que el marquesado ya se le queda corto. Pero el título de aquella  novela que Will Smith llevó luego al cine bien podría hacerlo suyo la selección: “Soy leyenda”.

Carlos Alsina  | Madrid | 02/07/2012

Casillas levanta la copa al cielo de Kiev

Casillas levanta la copa al cielo de Kiev / EFE

Ésta ha sido la palabra que más se ha repetido en los títulos de los diarios- los españoles y los de fuera-  para glosar el arrollador triunfo de los campeones del mundo en la Eurocopa 2012: “leyenda”. En inglés legend. Alguien capaz de admirar a todo aquel que lo contempla por su capacidad, casi increíble, de convertir lo imposible en algo casi casi sencillo, la leyenda. En esto sí somos mejores. Este sí es el milagro español.

Hoy no cabe decir “Spain is back” porque España, en el fútbol, nunca se había ido. Los diarios anglosajones, tan dados, cuando hablan de economía, al jueguecito éste de palabras “The pain is Spain”, el dolor es España, han tenido que cambiarlo hoy – aunque sea sólo hoy- por el “Regin is Spain”, sigue reinando España.

Es verdad que ganar títulos futbolísticos no arregla los problemas económicos, ni las penurias de quienes siguen en el paro o andan ahogadas por pagar la hipoteca, es verdad que, al despertar, la prima de riesgo seguirá estando ahí, pero meterle cuatro goles a los italianos y traerse para casa el tercer título internacional alegra la vida a la gente, le da un motivo para sonreír (y para reír), y eso en la España de ahora, julio de 2012, es mucho.

Iniesta no te resuelve el agujero de Bankia, ya lo sabemos, pero te anima a pensar que a veces las cosas terminan bien. Esto que Juanma Lillo llama “el fútbol como consolador social”. Como dice Gordon Strachan, que “el mundo parece un lugar totalmente distinto después de dos victorias seguidas”. Johan Cruyff cuenta que cuando el Barça consiguió ganar la liga en el 74, al cabo de catorce años en barbecho, los aficionados no le felicitaban por el título, sino que le daban las gracias.

Éste es el sentimiento que esta tarde están palpando los jugadores de la selección en este paseo entre las nubes (a dos metros y medio sobre el suelo) que realizan por la Gran Vía madrileña camino de Cibeles: la gratitud por esta inyección de entusiasmo que les hace llegar un país en horas bajas, con un horizonte económico malo y sufriendo las consecuencias de cuatro años de crisis, sorteando a duras penas la imposibilidad de financiarse y en el que los respiros duran cada vez menos.

Un país cansado de vendemotos y cuentacuentos, de espabilados que van de listos, de robaperas y tramposos, de chapuceros que hacen mal su trabajo y luego nos pasan la cuenta a escote a todos.

Como diría Del Bosque, no es cuestión de ponerse cursi, porque, al final, esto consiste en meter el balón y ganar partidos, pero en medio de tanta mediocridad, de tanto torpe con ínfulas, es inevitable (y deseable) que destaque un grupo de profesionales con aptitud y con talento que ha conseguido a base de trabajo- trabajo y más trabajo, a base de dejarse los cuernos- ser mejor que los otros grupos con los que compiten.

Han creído en la forma de hacer las cosas y las han hecho. César Luis Menotti tiró una vez de tópico hispano para decir, en aquellos años que no pasábamos de cuartos, que, “la selección española tenía que elegir entre ser toro o ser torero”. Pues España escogió. Escogió torear y, como diría Sergio Ramos, templó y mandó, desde los medios con casta y con destreza.

Nadie nos puede discutir hoy que, en esto sí somos los mejores. Si hoy vas a la farmacia y el farmacéutico te recuerda que , desde hoy, hay que copagar un poco más que antes, bien no te sienta, pero oye “¡cómo estuvo Casillas, eh! ¿Y Jordi Alba, qué me dice de Jordi Alba? Madre mía que chaval, qué forma de correr, qué fe en que le acabaría llegando la pelota”.

-          ¿Y cuanto dice que le tengo que abonar por el paracetamol?

-          Pues espere a ver si me aclaro con el software éste nuevo que me ha actualizado mi hijo.

Los farmacéuticos confían en que las autoridades aceleren el paso para que aparezca en la receta cuánto le tienen que cobrar al que la trae, pero de momento están teniendo que consultar el programa informático que cruza datos de Sanidad con los de Hacienda y se les están yendo unos buenos ratos en saber cuánto le tienen que cobrar al paisano.

Mas copago. Una de las medidas de recorte del gasto que ha introducido el gobierno del señor Rajoy y que todo el mundo sabe que no será la última. De hecho, de haber sabido el gobierno que hoy íbamos a estar todos celebrando la Eurocopa habría subido hoy el IVA, habría quitado la deducción por vivienda y habría recortado empleo público, todas las medidas que está ultimando, y que de haberse anunciado hoy igual habrían pasado inadvertidas para la opinión pública.

Claro que si Rajoy hubiera caído en la cuenta de que la selección, hoy, podría estar celebrando el triunfo, no hubiera convocado a la junta directiva de su partido en Sevilla la tarde en que podían haber estado tan ricamente en la Moncloa recibiendo a Iniesta y a los demás para contarles lo feliz que se encuentra.

La agenda del presidente del gobierno debe diseñarla alguien que no sigue mucho esto del fútbol, porque en principio le habían puesto un discurso en Sevilla a las doce de la mañana – pasando por alto que si acudía a la final de Kiev le iba a ser difícil llegar a tiempo-  y después se lo han pasado a las cinco de la tarde, pese a que el viernes se daba por hecho que, si España ganaba, la selección acudiría a la Moncloa a hacerse la foto con el presidente. Dices: bueno, tampoco es que la selección necesite ir a la Moncloa para hacerse fotos. Pues es verdad, pero que el presidente haya dejado pasar la ocasión de celebrar, por fin, algo en la Moncloa, después de seis meses de interminable purgatorio, resulta extraño.

Más aún porque anoche le preguntaran en televisión al presidente por la recepción de hoy en la Moncloa y dijo que no tenía claro si se produciría porque él, como todos sabemos, está con sus “líos europeos”. Salvo que incluya en la categoría de “lío europeo” un acto de partido en Sevilla, ni siquiera el presidente sabía, en realidad su agenda.  Por eso a la Moncloa no han acudido los jugadores, aunque sí han iniciado en Moncloa, que es un distrito de Madrid, el recorrido por las calles de la capital, rumbo a Cibeles. Que es como la selección para los españoles, una diosa, y que en sólo unos pocos minutos tendrá a su vera a la Roja. Para poder decirles: Sois leyenda.