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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Los profetas del interés general se irán de vacaciones sin hacer su trabajo, investir a un presidente"

Prisa no tienen. Los profetas del interés general, la estabilidad el país y el buen funcionamiento de las instituciones se van a ir de vacaciones en agosto sin haber hecho su trabajo.

Carlos Alsina
  Madrid | 10/07/2019

Su trabajo es investir un presidente de Gobierno.

Celebrar nuevas elecciones es la última de las opciones que está prevista en las normas. La última, no la primera. Tener unas nuevas elecciones en la cabeza, usarlas para la táctica, para la negociación, para el aprovechamiento personal y la guerra de propaganda es lo contrario de cumplir con el trabajo que ahora tienen. Sugerir a los ciudadanos, un mes y medio después de haber votado, sin haber hecho nada que pueda llamarse en serio 'negociación', a dos semanas aún de la sesión de investidura y a dos meses y dos semanas de que termine el plazo, sugerir a los ciudadanos que habrá elecciones de nuevo se llama dejación de funciones. Si han decidido no trabajar, al menos que renuncien a lo que no se han ganado: las vacaciones.

Ni playa, ni piscina, ni Doñana. No toma vacaciones quien ni siquiera ha empezado a trabajar.

Dos palabras se convierten ahora en un bumerán para el presidente en funciones. Sólo dos palabras que pronunció hace tres años. Cuando el candidato Rajoy perdió la votación de su investidura. Esas dos palabras fueron éstas: en exclusiva.

En exclusiva. Si el Sánchez de entonces, Just Peter, hubiera sido un poco más ecuánime en su diagnóstico de 2016 hoy podría citarse a sí mismo. Si hubiera admitido entonces que cuando un Parlamento es incapaz de investir presidente la responsabilidad es, por supuesto, del candidato por no haber convencido a suficientes diputados, pero también del resto de los grupos por haberle puesto un precio imposible, hoy podría recriminar Pedro En Funciones al conjunto del Parlamento que sea incapaz de encontrar una salida. Pero habiendo sido él quien cargó la culpa al candidato, en exclusiva, en coherencia el día 25 habrá de subir a la tribuna con un espejo, mirarse y señalarse como responsable, en exclusiva, de este fracaso.

Y el espejo se lo puede sostener Adriana Lastra con Pablo Iglesias dándole la espalda.

¿Por qué? ¿Por qué va a tener que haber sólo una sesión de investidura? Eso, en realidad, no lo decide Adriana Lastra. Ni siquiera Sánchez. No deberían andar atribuyéndose decisiones que no les tocan. A Sánchez lo que le corresponde, en todo caso, es decirnos a todos, con la solemnidad que es marca de la casa, que si el día 25 pierde la votación comunicará al Rey que ha fracasado y que no tiene interés en seguir intentándolo. Y el Rey, que es el que propone candidatos, verá él lo que hace luego. Hasta el 25 de septiembre puede tomar las decisiones que, dentro de sus competencias, considere oportunas.

Que el candidato vaya exhibiendo que si pierde el primer intento ya abandona es otra notable muestra de dejación de funciones. La tarea que usted ha aceptado es intentar formar gobierno. No intentarlo una vez. Intentarlo mientras pueda. En julio, en agosto y en septiembre. No le han encargado que lo intente un poquito (o que lo finja) para echarse a dormir hasta que lleguen las urnas. Exhibir como mérito táctico la indolencia a la vez que se insta a los demás a actuar responsablemente es para hacérselo mirar. En un espejo.

A la señora Lastra, como al resto de los diputados, no se les ha elegido para que bombardeen cada día a sus adversarios políticos con consignas y propaganda. Se les ha elegido para que hagan su trabajo. Hasta el último día.

Cruce de recriminaciones entre los dos socios naturales (qué será eso) a cuenta de a quién le importan más los sillones. Mire, los sillones les importan a los dos. Al que reclama sentarse, con los suyos, en el Consejo de Ministros y a quien retiene todos los sillones para que todos sigan siendo suyos. Es verdad que Iglesias antepone los sillones al programa. Y Sánchez también. Por eso lo primero que dijo es que todos los sillones serían del mismo color, y ninguno de ellos morado. Los dos están porfiando por algo que, en realidad, no tienen. Sin investidura amarrada, no hay sillones para ninguno.

En la región de Madrid tampoco hay investidura. Hoy se celebra un pleno insólito de investidura pero sin candidato. Repitan en el hemiciclo los negociadores lo que se han venido diciendo en privado. El señor Aguado, dirigente de Ciudadanos, ha pagado sólo la mitad del precio a Vox: la reunión a tres con la que ha tragado. Sigue sin pagar el resto de la factura, que es abrir la negociación para que Vox moje en el programa de gobierno y en el propio gobierno. Otra vez los sillones.

En Vox están encantados de tener al PP y Ciudadanos colgados de la brocha y necesitados de escalera.

Quien le ha dado a Vox la fuerza que hoy tiene para que los demás bailen a su ritmo es Ciudadanos cerrando el camino a cualquier otra fórmula de gobierno. Si tu único socio posible es el PP y entre los dos no sumáis votos suficientes, o tragas con Vox o te resignas a no gobernar y celebrar de nuevo elecciones. Sobre todo cuando, como es el caso, no puedes alegar en Madrid es estribillo de la lista más votada porque las elecciones las ganó el PSOE. Hasta hoy el estribillo dice que sumando, sumando, el bloque mayoritario en Madrid es el de la derecha. El problema es que, a la vista de lo de ayer, no existe tal bloque. No cabe definir como bloque al ejército de Pancho Villa. Si ustedes no son capaces de gobernar, abran camino para que lo haga otro. Hagan ustedes su trabajo.