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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "En manos del PSOE está que éste sea el último día que los procesados se sienten en el sillón del Congreso"

Por esta verja entran al Congreso los vehículos que vienen por la calle Zorrilla, que es la que usted no ve en las transmisiones de televisión (ésta es la parte de atrás del edificio).

Carlos Alsina
  Madrid | 21/05/2019

A los cuatro diputados procesados los esperaba ayer aquí una procesión de periodistas. La misión de la policía en el Palacio de las Cortes es doble: garantizar la seguridad de todos los que hoy estamos aquí (las casi dos mil personas que trabajan cada día en este edificio más el aluvión de periodistas que hoy nos hemos venido a contarlo) y garantizar que no se fuguen las únicas cuatro personas, de todos los que estamos hoy aquí, que tienen que acudir mañana al Tribunal Supremo para que los sigan juzgando. Por rebelión, malversación y desobediencia, que no son acusaciones menores para cargos públicos. Siendo gobernantes autonómicos incurrieron en presuntos delitos graves y una parte de la sociedad catalana les premió convirtiéndolos en diputados. De intentar tumbar la Constitución a venir hoy aquí a jurarla.

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A esta hora de la mañana, todavía escasa presencia de diputados. Hoy han madrugado lo justo porque la sesión, hasta las diez, no comienza.

A esa hora, con los cuatro procesados ya dentro del Hemiciclo, se cerrarán las puertas del salón de sesiones para dar comienzo a la liturgia.

¿Qué sabemos de lo que va a suceder hoy aquí? ¿Y qué no sabemos pero podemos prever que sucederá?

Pues mire, sabemos que a eso de las once y media, Meritxell Batet se convertirá en presidenta de la cámara con los votos del grupo socialista, el de Unidos Podemos y ya veremos si algún otro. Le ganará la votación a Ana Pastor, que pasará de presidenta a vicepresidenta. Con Batet son doce las personas que han desempeñado este puesto. El primer catalán, por cierto, no fue ella, sino Landelino Lavilla, en los tiempos en que Miquel Roca predicaba que no había mejor autodeterminación para Cataluña que el Estado español de las Autonomías. Ha habido presidentes del Congreso manchegos, murcianos, cántabros, baleares, vascos y madrileños. Ya que ahora se destaca tanto dónde han nacido las personas, quede constancia de la pluralidad de procedencias.

Batet será presidenta y tendrá como vicepresidenta primera a la señora Elizo, que es de Podemos. Será así porque diputados socialistas la votarán a ella, en lugar de al candidato de su partido, en cumplimiento del primer pacto entre los compadres Sánchez e Iglesias (el primero de la nueva legislatura), que es es éste que aupa a Podemos al segundo puesto de responsabilidad en esta casa.

¿Qué más sabemos que ocurrirá hoy? Pues que a eso de la una de la tarde se irá nombrando uno por uno a los diputados para que juren o prometan acatar la Constitución. La mayoría harán esa promesa con convicción, los demás lo harán sólo porque no les queda más remedio. Escuchar a Junqueras, o a Jordi Sánchez, jurando defender la Constitución es una broma de mal gusto, pero justo por eso (porque los independentistas se lo toman a broma) asistiremos a un recital de fórmulas creativas no sólo de los independentistas. Hay diputados que saben que el resto de la legislatura nadie les hará mucho caso y aprovechan este primer minuto de gloria. En su día usaban aquello de juro acatar la Constitución ‘por imperativo legal’, que es como jurarla con los dedos cruzados y haciendo trampa. A los del imperativo legal cabe decirles esto que la semana pasada dijo Marchena.

Hoy escucharemos juramentos fraudulentos (de diputados que falsean el acatamiento) y juramentos tuneados: los de Vox en las Cortes Valencianas juraron la semana pasada ‘por Dios y por España’. Hoy pueden jurar, si quieren, por Dios, por España y por Don Pelayo.

¿Qué podemos prever que va a suceder hoy, además de lo que ya sabemos?

Pues que Junqueras aproveche las cuatro horas que va a estar en el Hemiciclo para exhibir su talante afable. Una vez dentro del salón, nada le impide antes o durante las votaciones acercarse hasta el banco azul a cambiar impresiones con el presidente en funciones, Sánchez. Como poder, puede ir —si quiere— a departir con Albert Rivera o con Casado, pero lo probable es que busque el chic to chic con Pedro Sánchez. Iglesias y los diputados de Podemos se acercarán ellos a saludar a Junqueras y los otros procesados. Van a ser ellos, Podemos, quienes ejerzan de representantes del independentismo en la mesa del Congreso.

Esto es lo siguiente que cabe prever para hoy: el debate en la mesa del Congreso sobre cuándo se suspende de sus funciones a Junqueras, Jordi Sánchez, Rull y Turull.

Suspenderles no es optativo. Un cargo público procesado y en prisión preventiva no puede seguir desempeñando su puesto porque la primera cautela que reclama la sociedad es que un delincuente presunto no pueda aprovecharse del cargo para seguir delinquiendo. Parece lógico.

La suspensión es obligada. Pero el momento de la suspensión lo va a decidir la mesa de la cámara, es decir, el PSOE. Es decir, Meritxell Batet. En esa mesa hay nueve integrantes. Cuatro ya han pedido que la suspensión de los procesados se ejecute esta misma tarde. Dos, los de Podemos, quieren dilatar cuanto puedan ese momento pidiendo informes y discutiendo sobre el suplicatorio. Tres, los del PSOE, tienen en su mano el veredicto. En manos del PSOE está que éste sea el último día que Junqueras y los otros tres procesados puedan sentarse en el sillón para fingir que defienden los intereses de los españoles o que el asunto se prolongue artificialmente generando un problema con el Supremo. Porque en el Supremo mañana tiene que seguir el juicio. Y mientras estos cuatro procesados (cinco con Romeva) no estén suspendidos, pedirán permiso cada día para venir al Congreso. A fingir que respetan esta cámara y lo que está cámara representa después de haber intentado —hace año y medio— suplantarla, neutralizarla y vaciarla. La casa sigue en pie a pesar de ellos y de la empresa de demoliciones que impulsaron.