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EN BUENAS MANOS

De dolores y sufrimientos

El dolor es un síntoma clave, muchas veces el primero que nos avisa de que estamos padeciendo una enfermedad; pero a pesar de su utilidad, siempre procuramos evitarlo, ya que el dolor casi siempre resulta desagradable y se acompaña de una cierta cantidad de sufrimiento.

Dr. Bartolomé Beltrán | Madrid
| 11/05/2016

Los términos dolor y sufrimiento pueden significar lo mismo, pero difieren en sus matices y en la manera de vivirlos desde la subjetividad cada uno de nosotros.

En medicina, ambas palabras se suelen utilizar con matices distintos. Se habla de dolor cuando se hace referencia a la sensación física dolorosa. Se le pregunta al paciente si le duele determinada parte del cuerpo, si le duele mucho o le duele poco, matiza el doctor Javier de las Heras en su libro “Ya no sufro más”.

El dolor constituye un mecanismo de defensa de la naturaleza que nos avisa de que algo está poniendo en peligro nuestra integridad. Si no fuese por el dolor tocaríamos el fuego y nos quemaríamos sin darnos cuenta. También nos avisa de los excesos que cometemos, como por ejemplo, cuando comemos demasiado y después nos duele el estómago. El dolor es un síntoma clave, muchas veces el primero que nos avisa de que estamos padeciendo una enfermedad; pero a pesar de su utilidad, siempre procuramos evitarlo, ya que el dolor casi siempre resulta desagradable y se acompaña de una cierta cantidad de sufrimiento.

El sufrimiento lo utilizamos en una acepción más física o moral. Se trata de un dolor más profundo e indeterminado que no tiene localización. Para el Dr. de las Heras de todos los tipos de enfermedades, creo que aunque los trastornos psíquicos suelen cursar con pocos dolores físicos, son los que ocasionan un nivel de sufrimiento mayor, y eso que el estado de ánimo y las emociones también influyen en la percepción del dolor. Por ejemplo cuando alguien tiene miedo, está tenso, inseguro o pesimista, disminuye su umbral de dolor, por lo que estímulos menores resultan más dolorosos.

La misma intensidad de dolor físico, se puede acompañar de un nivel inferior o superior de sufrimiento. Esto tiene que ver a menudo con el significado y naturaleza del dolor. Cuando el dolor tiene un cierto sentido y utilidad se acompaña de menos sufrimiento, como por ejemplo cuando tenemos una enfermedad muy dolorosa y acudimos al médico para que nos cure, el dolor que puede provocar tiene un significado y nos produce un sufrimiento menor que el que provocaría una persona haciéndonos lo mismo para torturarnos o sin mayor sentido que satisfacer unos instintos sádicos.

Esto todavía es más evidente cuando el dolor se acompaña de esperanza o ilusión. El sufrimiento es menor si se está seguro del éxito de la intervención médica y también cuando es algo inevitable para lograr aquello en lo que se está ilusionado, como por ejemplo, una intervención de cirugía estética o un parto. No es que el sufrimiento no exista, sino que suele ser menor en relación al nivel de dolor físico.

El sufrimiento puede aparecer también sin ninguna relación con dolores físicos. Una persona puede sufrir mucho porque se ha quedado sin trabajo, por un fracaso amoroso, por cualquier tipo de desengaño, problema o preocupación. El sufrimiento es algo que va mucho más allá del mero dolor y que nos acompaña, en mayor o menor medida, durante toda la vida.