Un viaje internacional terminó antes incluso de que el pasajero pudiera abandonar el aeropuerto. Los agentes que realizaban controles en Barcelona-El Prat detectaron el comportamiento de un viajero recién llegado de México y decidieron someter su equipaje a una inspección más exhaustiva. Lo que encontraron dentro de sus dos maletas confirmó las sospechas: más de 31 kilos de cocaína distribuidos en decenas de paquetes.
El arresto se produjo el pasado 16 de agosto, aunque la Policía Nacional ha informado este lunes de la operación. El pasajero, acusado de un delito contra la salud pública, permanece en prisión provisional por decisión judicial.
El comportamiento del viajero levantó las sospechas
El hombre acababa de aterrizar en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat en un vuelo procedente de Ciudad de México. Durante las labores de control, los agentes repararon en su actitud, marcada por el nerviosismo y las respuestas poco convincentes que ofrecía a las preguntas de los funcionarios.
Ante esas sospechas, los policías trasladaron al pasajero y sus pertenencias hasta las instalaciones del Servicio de Aduanas de la Agencia Tributaria para realizar una inspección detallada de su equipaje.
Fue entonces cuando apareció la droga.
26 placas repartidas entre dos maletas
Los agentes localizaron en las dos maletas un total de 26 placas de una sustancia blanquecina y compacta. Las pruebas realizadas mediante reactivos policiales determinaron que se trataba de cocaína.
El peso total del estupefaciente ascendía a 31,093 kilos, una cantidad que llevó a la detención inmediata del viajero por un presunto delito contra la salud pública. Posteriormente, el detenido fue puesto a disposición judicial y se decretó su ingreso en prisión provisional.
La investigación deberá determinar ahora el origen concreto de la droga, su destinatario y el papel que desempeñaba el arrestado dentro de la operación de transporte.
Los controles sobre los vuelos procedentes de México
La actuación se enmarca en los dispositivos de vigilancia que las fuerzas de seguridad mantienen sobre determinados vuelos internacionales. La Policía Nacional denomina "vuelos calientes" a aquellas rutas sobre las que existe una especial atención policial ante la posibilidad de que algunos pasajeros sean utilizados por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
La propia Policía advierte de que las redes criminales pueden recurrir a viajeros para introducir estupefacientes tanto en España como en otros países europeos. El caso de El Prat vuelve a poner el foco en una de las vías utilizadas por estas organizaciones: el transporte de cocaína en equipajes de pasajeros.
El aeropuerto, uno de los escenarios de la lucha contra el narcotráfico
El hallazgo se produce en un contexto de intensa actividad contra el tráfico de cocaína en España. Los últimos datos disponibles del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), correspondientes a 2025, reflejan que las incautaciones de cocaína descendieron respecto al año anterior, hasta situarse en unas 77 toneladas, frente a las más de 123 toneladas de 2024.
Ese descenso no significa necesariamente que el tráfico haya desaparecido. Los datos han generado debate entre las autoridades y expertos sobre la evolución real de la entrada de cocaína en España, mientras las organizaciones criminales siguen recurriendo a diferentes métodos para introducir la droga y distribuirla posteriormente por Europa.
De hecho, en febrero de este mismo año, Vigilancia Aduanera, la Policía Nacional y la Policía Federal de Brasil desarticularon una organización que pretendía introducir cerca de 1.500 kilos de cocaína en España a través del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en aquel caso ocultos en piezas de mármol. La operación muestra hasta qué punto las redes criminales diversifican los métodos de ocultación y transporte.

