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CARAVANA ELECTORAL| PP

¿Qué se llevaría Rajoy a una isla?

Unos vaqueros y el recién estrenado frenesí. Desentumecido después del debate -como si hubiera comenzado la semana con su “fisio” y no frente a Rubalcaba- Rajoy lleva dos días de sol y agua, paseando la autoestima popular de isla en isla.

Eva Llamazares | madrid | 10/11/2011

“Mis hijos se comen dos plátanos a diario. De Canarias”. Rajoy viajó a la tierra de la banana, se ha enfundado unos vaqueros y se ha puesto en la piel, no del plátano, sino de un jefe de Estado que garantiza a Bruselas la reducción del déficit español y que le dice a Merkel y Sarkozy que nada de dos velocidades. España, con el euro, “a todo plátano”.

En otra isla, en Mallorca, nombró sin nombrar a quien nunca nombra: “el hombre que nunca estuvo aquí. Da la sensación de que ha llegado nuevo, que no estaba, y que nunca tuvo nada que ver con lo que ha sucedido.

En un arranque de sinceridad, Mariano se soltó y habló de liderar un gobierno que ahora le corresponde al PP, bueno, ejém, es lo que apunta todo.

Tanto se soltó Rajoy que casi se le escapa otro “coño”. El PP se encontró una tasa de paro del 22 por ciento y la rebajó al 10. Y ahora jó, otra vez, 22 por ciento de paro, un déficit descomunal. Es que esta gente no tiene arreglo, “ño”, eh?

Repite que algo queda

“Os presento a Mariano Rajoy. Es una gran persona. Y es una persona que se preocupa de otras personas”.

Es la táctica de la persuasión a base de repetición. Una máxima del buen mitinero. Y el bueno de José Ramón Bauzá la aplicó. Pero se le fue la mano y le regaló a los archivos sonoros un trabalenguas imposible:

“Sabemos qué es lo que hay que hacer y lo vamos a hacer. Hacemos lo que hemos dicho que vamos a hacer y, por eso, seguiremos haciendo lo que nos toca hacer a pesar de que alguno no se crea que vayamos a hacer lo que vamos a hacer”.