BADAJOZ

Ya está en la calle el libro '25 años en Suerte de Saavedra', del sacerdote José Carracedo.

Fue párroco de la Parroquia de Suerte Saavedra entre 1984 y 2009. Se han editado 325 ejemplares.

Cristina Martínez Mangas

Extremadura | 03.03.2021 14:06

Ya está en la calle el libro '25 años en Suerte de Saavedra', del sacerdote José Carracedo.
Ya está en la calle el libro '25 años en Suerte de Saavedra', del sacerdote José Carracedo. | Ondacero

El primer párroco de la barriada pacense de Suerte de Saavedra, Pepe Carracedo, ha relatado en un libro los primeros 25 años de esta zona, que aborda tanto una descripción del barrio, como el realojo de Las Cuestas de Orinaza o aspectos como el centro social y de salud.

Un libro que ha publicado la Editora de la Diputación de Badajoz, y que ha sido presentado este miércoles en rueda de prensa por el vicepresidente primero de la Institución Provincial, Ricardo Cabezas, junto con el autor de '25 años en Suerte de Saavedra', junto con su autor, Pepe Carracedo.

En su intervención, Ricardo Cabezas ha señalado que a Carracedo no se podía tildar como un "clásico sacerdote" dado que promovió cooperativas de trabajo y que, años después, el entonces obispo Antonio Montero le nombró párroco de la parroquia San Pedro de Alcántara de un barrio nuevo de la capital pacense, Suerte de Saavedra.

"El estilo de Pepe siempre ha sido muy atípico, en el barrio la gente dudaba si era albañil o párroco por su forma, su trato y esa forma tan peculiar siempre de relacionarse. Siempre con esa capacidad e iniciativa creó un gran centro parroquial, que además de la labor propia de la parroquia realizaba cursos de formación para jóvenes, desempleados", ha apuntillado, para citar también que "detrás de todo su quehacer en Suerte de Saavedra estaba la lucha por conseguir la dignidad que el barrio necesitaba y siempre al lado de los más necesitados".

Impulsor y colaborador de un proyecto denominado 'Expocárcel' y voluntario en el centro penitenciario, Cabezas ha definido a Carracedo como un "ejemplo" de "gente comprometida con los demás" y que "es necesario que se queden para que el resto de generaciones tengan esa referencia".

Por su parte, Pepe Carracedo ha señalado que, tras ser nombrado, cree que por "providencia", párroco de Fregenal de la Sierra a los dos o tres días de ordenarse sacerdote, en septiembre de 1985 tomó como posesión como párroco de la nueva parroquia en un barrio nuevo, Suerte de Saavedra, entonces en un local comercial aunque "con vocación de ser compartido por todos" y donde comenzaron a trabajar "en un sitio donde todavía no había barrio y todavía no había parroquia y todavía no había nada de nada".

Sobre el libro, cuya publicación por la Editora de la diputación con 325 ejemplares ha agradecido a Cabezas, ha explicado que es una memoria de los 25 primeros años de Suerte de Saavedra, dividido en tres partes, una descripción del barrio y sus viviendas; una segunda parte sobre el realojo de Las Cuestas de Orinaza y una tercera sobre el centro de salud y el social del barrio.

Para Carracedo, el relato de la urbanización de los polígonos y otras obras que se levantaron gracias a las instituciones, sostiene el primer capítulo de la publicación. Por entonces, ha rememorado, crearon la coordinadora de barrio de la que nació la asociación de vecinos.

Respecto al realojo de vecinos de Las Cuestas de Orinaza, ha indicado que fue "bonito pero difícil" y que pudieron "atenderlos dignamente", pese lo cual ha reconocido que las dos comunidades, la natural del barrio y la alojada, viven de espaldas en bloques separados.

Como logros finales, el autor habla del centro social, el centro de salud, el mercadillo y otras dotaciones y, como colofón, incluye un apéndice final con una mirada al futuro, hacia los próximos 50 años y todo lo que queda por hacer.

Aunque se jubiló en el 2009 tras 26 años como párroco, continúa colaborando en la parroquia y también en la ermita de San Isidro. Tiene una calle con su nombre desde el 2010 en la misma barriada que vio crecer y ha realizado un papel ejemplar como impulsor y promotor de asociaciones, sin olvidar su labor como transmisor de las inquietudes del barrio.