La Fundación Azul Marino ha devuelto al mar cinco tortugas bobas nacidas en el verano de 2025 en la playa de l’Alcudia de Nules, después de más de un año de crecimiento bajo el programa Head-Starting de la Fundación Oceanogràfic. La suelta, realizada en colaboración con el Ayuntamiento de Nules y la Fundación Oceanogràfic, se enmarca en la campaña ‘Aquí salvamos tortugas’ y pone fin al ciclo de liberaciones de los nidos localizados en la provincia durante 2025.
Los cinco ejemplares han regresado al mar esta mañana desde el mismo enclave en el que nacieron. Cuando ingresaron en el Centro de Conservación de Especies Marinas que la Fundación Azul Marino gestiona en Bellver Blue Tech Zone, en Oropesa del Mar, pesaban apenas 16 gramos. Ahora, tras crecer en un entorno controlado, han alcanzado un peso de 3,3 kilos. Se trata de cuatro machos y una hembra.
La liberación estaba prevista inicialmente para el 1 de octubre, pero tuvo que aplazarse por motivos de seguridad debido a la alerta roja que afectaba a la provincia y siguiendo las recomendaciones de las autoridades.
Las crías de tortuga boba se localizaron el 26 de agosto de 2025, después de que varios vecinos alertaran de la presencia de neonatos en la playa y en viviendas próximas al paseo marítimo. La intervención de unas niñas, que siguieron las huellas que los animales habían dejado en la arena, permitió encontrar el nido y activar el protocolo de protección.
Tras su localización, los cinco ejemplares fueron trasladados al centro de conservación de Oropesa del Mar, donde han permanecido bajo el cuidado de especialistas hasta alcanzar un tamaño y un peso que aumentan sus posibilidades de supervivencia en el medio natural.
El programa Head-Starting, impulsado por la Fundación Oceanogràfic con la colaboración de la Fundación Azul Marino, tiene como objetivo mejorar la supervivencia de una parte de las tortugas nacidas en las playas de la Comunitat Valenciana. Para ello, permite que los ejemplares crezcan en un entorno controlado durante la etapa inicial de su vida, cuando son especialmente vulnerables.
Se estima que, de cada mil tortugas marinas que nacen en libertad, solo una o dos llegan a la edad adulta. El crecimiento bajo supervisión especializada contribuye a reducir los riesgos durante esta fase y ofrece a los animales mejores condiciones para afrontar su regreso al mar.

