La creación de la Unidad del Pueblo Canario, impulsada por Nueva Canarias, Podemos, Izquierda Unida y Sumar para concurrir conjuntamente a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, demuestra que allí donde existen voluntad política y disposición a ceder, la unidad electoral es posible. Las bases de Podemos han avalado hoy el acuerdo con ERC en Cataluña y los pactos de coalición en Canarias
Una conclusión que contrasta con las dificultades que atraviesa la izquierda alternativa en buena parte del territorio peninsular, incapaz de cerrar una candidatura conjunta en numerosos territorios. La elección del nombre Unidad del Pueblo Canario remite, además, a una tradición política profundamente arraigada en la historia contemporánea del Archipiélago. La antigua Unión del Pueblo Canario, surgida como coalición de fuerzas comunistas, socialistas, nacionalistas y sectores de base, logró articular a finales de los años setenta una experiencia de convergencia política que alcanzó una notable relevancia electoral. En las elecciones generales de 1979, aquella coalición consiguió representación en el Congreso y se consolidó como una fuerza significativa en la política canaria. Aquella experiencia también estuvo atravesada por conflictos internos y terminó sufriendo divisiones que limitaron su continuidad. Recuperar esa denominación supone una referencia reconocible a una idea. La proximidad entre las organizaciones, la necesidad de reforzar la representación parlamentaria y la existencia de asuntos que afectan directamente a la vida cotidiana de la población canaria pueden haber contribuido a facilitar el entendimiento. La vivienda, los salarios, los servicios públicos, la financiación autonómica y las condiciones económicas y sociales de un territorio fragmentado y alejado del continente ofrecen motivos suficientes para buscar una voz compartida en Madrid..
El nacionalismo canario vuelve a quedarse a medio camino
Hay algo que llama poderosamente la atención en el escenario político que se dibuja en Canarias ante las próximas elecciones generales. La izquierda, con todas sus diferencias, ha sido capaz de sentarse, negociar y construir una candidatura conjunta. El nacionalismo canario, en cambio, vuelve a concurrir dividido. Coalición Canaria y Primero Canarias han sellado su alianza, mientras Nueva Canarias ha optado por integrarse en la Unidad del Pueblo Canario. Drago Canarias, por su parte, ha decidido seguir su propio camino. Justo este sábado, Fernando Clavijo, junto al presidente de 1ºCAN, Óscar Hernández, y los candidatos de unidad canaria al Congreso: Cristina Valido por la provincia de Santa Cruz de Tenerife y María Fernández y Teodoro Sosa por la provincia de Las Palmas, presentan la 'Declaración por la unidad canaria en Madrid. La alianza entre Coalición Canaria y Primero Canarias representa una apuesta por reunir fuerzas de obediencia canaria, con el nacionalismo institucional y el municipalismo como elementos centrales. Tiene su lógica política y responde a una estrategia legítima: construir una candidatura capaz de defender los intereses del Archipiélago en Madrid sin depender directamente de las estructuras de los grandes partidos estatales. Y aquí entran en juego las diferencias ideológicas, los proyectos de partido, los liderazgos y las distintas maneras de entender las relaciones con la política estatal.

