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JORNADA 26 | MÁLAGA 0-0 ATLÉTICO

Málaga y Atlético exhiben sus defensas de Champions

Cuando juegan los dos equipos menos goleados de la Liga puede pasar lo que ha pasado entre el Málaga y el Atlético. Cero a cero entre albicelestes y rojiblancos en un encuentro en el que las defensas ganaron la partida a los ataques, un encuentro de esos que gustan a los entrenadores.

Jorge Bautista | Madrid | 03/03/2013

Gámez, ante Arda y Koke

Gámez, ante Arda y Koke / EFE

Cero a cero. A priori un resultado que no tiene mucho estudio en el mundo del fútbol. A priori. Porque en el Málaga - Atlético sirvió para demostrar la fortaleza defensiva de dos equipos que en ningún momento dejaron de buscar el gol pero que no lograron traspasar el entramado táctico y defensivo que plantaron sobre el césped tanto albicelestes como rojiblancos.

El partido no defraudó en sus inicios. El Atlético salió como si no hubiera jugado entre semana con sus claras señas de identidad de presión, de intensidad, y de verticalidad a la hora de buscar el área rival. Sin concesiones, sin medias tintas. Los rojiblancos se comieron al Málaga en su búsqueda de cerrar cuanto antes su pase para la Champions.

Dio resultado. Los malacitanos no daban ni dos pases seguidos ante la presión atlética y ni tan siquiera lograban pasar con claridad de su línea de medios. Isco no aparecía y serían Arda y el Cebolla Rodríguez los que pudieron poner el 0-1 para el Atlético antes de que se cumpliera el minuto 20 de juego.

Demasiadas imprecisiones
A partir de entonces se hizo más notorio que nunca algo que se venía vislumbrando. La imprecisión de unos y de otros hicieron imposible cualquier llegada peligrosa al área rival y ni Willy ni Courtois sufrieron inquietud alguna. Se notó, y mucho, que sobre La Rosaleda se enfrentaron los dos equipos menos goleados del campeonato.

Colocación táctica, agresividad, inteligencia defensiva... Los dos conjuntos estuvieron impecables en las labores de contención y se mostraron implacables a la hora de evitar que los atacantes rivales conectaran con la bola en alguna zona en la que pudieran crear un peligro evidente. Ni Falcao, ni Santa Cruz, ni Diego Costa, ni Isco, ni Joaquín, ni Arda... ninguno estaba cómodo por la presión del contrario.

No se quitaron esa presión tras el descanso, un descanso que más que beneficiar al fútbol fluido lo que hizo fue producir el efecto contrario. Siguió siendo un partido igual de intenso, o más incluso, pero ni uno ni otro eran capaces de romper la línea defensiva que tenía montada su rival. Ni la potencia de Diego Costa, ni la posterior velocidad de un desapercibido Adrián... ni tampoco la magia de Isco.

Weligton la tuvo a balón parado
Las ocasiones llegaban o desde fuera del área o a balón parado, como una clarísima que tuvo Demichelis en la primera mitad y como otra más clara todavía que tuvo Weligton en la segunda y en la que incluso la grada de La Rosaleda llegó a cantar el gol. Pero no, no hubo gol. Ni gol, ni goles, ni nada en un encuentro igualadísimo que constató el poderío que tanto Málaga como Atlético tienen en defensa.

Porque lo intentaron todo. Y lo intentaron como hay que intentarlo. Jugando rápido, buscando las bandas, moviendo con velocidad el cuero... pero en ninguna ocasión pudieron ni uno ni otro desmontar la zaga rival ni la presión de todos y cada uno de los jugadores que había sobre el campo.

Cero a cero sí, pero un cero a cero disputado, con una innegable entrega de dos equipos que en ningún momento bajaron los brazos para resignarse a su suerte, la suerte de darse de bruces con el entramando defensivo del rival en un tipo de encuentro que a los entrenadores les encanta. Reparto de puntos en La Rosaleda, reparto justo de puntos.