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Fernando Ónega: "El peor enemigo de la independencia es que su reclamación se vuelva violenta"

Hasta el momento en que habló Sánchez, 9 de la noche, yo estaba de acuerdo con su sermón de las cuatro palabras: firmeza, unidad, moderación y derecho a la manifestación pacífica. Después de ese sermón, hay que hacer muchos matices. Sobre todo, uno: si los revoltosos empiezan a quemar coches, el derecho a la manifestación pacífica pierde sentido, porque hay guerrilleros urbanos que lo rompen. La unidad buscada en las reuniones de Moncloa no está alcanzada.

Fernando Ónega
 |  Madrid | 17/10/2019

La moderación puede ser entendida como debilidad. Y, por tanto, las cuatro palabras se quedan reducidas a una: firmeza. Ahora bien: ¿qué entendemos por firmeza? ¿El 155? Torra está haciendo méritos, pero a las 12 de la noche pidió el cese de la violencia. Los Mossos están funcionando correctamente y en el govern y el Parlament todavía no hay un acto delictivo que lo justifique.

¿El cese de Torra que reclama Ciudadanos? Solo se puede hacer con el 155. ¿Ley de Seguridad Nacional o estado de excepción? Son posibles, pero hay que pensar si medidas de ese tipo llevan a la insurrección. No creo en el diálogo que propugna Iglesias, porque con incendiarios no se dialoga. Soy partidario, de momento, de una buena actuación policial que identifique a los extremistas y los entreguen a la Justicia.

Y la templanza aconseja ser prudente. Lo que se haga, una vez hecho, ya no tendrá remedio. Y el peor enemigo de la independencia es que su reclamación se vuelva violenta. Hace sufrir, pero le quita adhesiones.