Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

EL COMENTARIO DE DE LA MORENA

De la Morena: "Lo mejor de la interpretación de Rubiales fue verle hacer el papel de samaritano tendiendo la mano a sus enemigos de LaLiga"

Es curiosa la mezquindad humana, como puede anidar hasta en las desgracias. Ayer, Luis Rubiales, convoca rueda de prensa telemática, para ofrecer cantidades ingentes de dinero a modo de Robin Hood. Y lo hizo como un charlatán de feria en la tómbola: esto para la primera, esto para la segunda y también, por primera vez en la historia, decía, para los de segunda B, otro perrito piloto.

José Ramón de la Morena
  Madrid | 26/03/2020

Supongo que todos esos supuestos beneficiarios, saben que les está regalando su dinero, el de ellos, el que ellos producen con sus equipos de fútbol. Y que ahora Rubiales les devuelve en papel de regalo. Pero que no se acostumbren, esto es porque hay elecciones este año, y necesita su voto para mantenerse en ese puesto otros 25 años, si la naturaleza lo respeta. Pero lo mejor de su interpretación fue verle hacer el papel de samaritano tendiendo la mano a sus enemigos de la Liga, a quienes hace unos días demonizó sin venir a cuento, acusándoles de no haber asegurado el fútbol contra la actual pandemia. Después descubrió que eso no lo asegura nadie.

Ayer les tendió la mano para ofrecerles sus influencias en la banca, para que les concedieran un crédito de 500 millones de euros, que, eso sí, tendrían que avalar con los derechos de televisión, y no sabe que eso lo impide el actual Real Decreto, que solo permite créditos a la Liga para pagar a la Seguridad Social y a Hacienda. Pero ocupó plano, y se hizo publicidad y prometió regalos a todos…a todos los que le votan claro. Eso sí, todavía no ha dicho cuándo va a convocar las elecciones. Y seguimos esperando