En cuatro noches hemos visto la primera jornada de este último acto que debe resolver la temporada de nuestro fútbol. Ha sido todo tan extraño como esperábamos; Es un ambiente todavía triste, depresivo, y las pancartas en las gradas que sustituyen al público lo recuerdan: hemos vivido una tragedia y estamos de luto, aunque el fútbol nos sirva para ir sobrellevándolo.
Pensábamos que el fútbol era cosa de los futbolistas, pero no, o al menos no solo. Es más cosa vuestra, de los que no estáis, de los que llenáis esas gradas y le dais color y sonido, porque el fútbol sin ti, sin vosotros, es un estadio vacío, es un silencio con eco, es otra cosa, aunque siga siendo fútbol. Y en esta primera jornada después del confinamiento las diferencias parece que van a ser aún mayores, entre los equipos grandes y el resto. El público, las gradas llenas influyen más en favor de los más débiles, les saca otra motivación, les exprime al máximo.
En campo vacío es como echar a pies, y uno elige a los once mejores y los que quedan son para el otro, que en realidad es así siempre, pero el público, esa presión de las gradas en las ciudades con su equipo, más o menos humilde, les engrandece y les sube el nivel hasta casi igualarles al rival, por grande que sea.
Aun así, he visto muy bien al Barça y el Madrid de la primera parte con el Eibar, porque la segunda fue horrible. En todo caso parece obvio que el Barça y el Madrid van a pelear la liga posiblemente hasta la última jornada. Va a estar también muy disputada la cuarta plaza para la Champions, y va ser un drama la lucha por evitar los puestos de descenso, porque se han igualado muchísimo, y porque la próxima temporada el descenso es posible que sea más profundo que nunca, por las consecuencias económicas que va a tener. Pero ha vuelto el fútbol, y se queda otras 35 noches seguidas.
