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EN BUENAS MANOS

La vitamina D desempeña un papel clave en la mineralización ósea en todas las edades

La vitamina D desempeña un papel fundamental en la mineralización ósea en todas las edades. Asimismo, interviene en la regulación de los niveles de calcio en sangre, se encarga de estimular la absorción de calcio a nivel intestinal y favorece la reabsorción de calcio a nivel renal. Además se ha producido un creciente interés por sus efectos extraóseos, como la capacidad para inhibir la proliferación e inducir la diferenciación de múltiples células, modular el sistema inmunológico o promover la secreción de insulina.

Redacción | Madrid | 03/12/2018

La vitamina D desempeña un papel clave en la mineralización ósea en todas las edades

La vitamina D desempeña un papel clave en la mineralización ósea en todas las edades / Redacción

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la insuficiencia de vitamina D constituye una epidemia mundial, que afecta a más de la mitad de la población. “En España, se han descrito concentraciones bajas de esta vitamina en más del 80% de los individuos mayores de 65 años y en un 40% de la población menor de 65 años”, manifiesta la doctora Antonia García Martín, coordinadora del Grupo de Metabolismo Mineral de la SEEN, quien añade que “también se ha observado la existencia de una alta prevalencia de hipovitaminosis D en diversas poblaciones, tanto en personas sanas como en pacientes con diversas enfermedades”.

La vitamina D desempeña un papel fundamental en la mineralización ósea en todas las edades. Asimismo, interviene en la regulación de los niveles de calcio en sangre, se encarga de estimular la absorción de calcio a nivel intestinal y favorece la reabsorción de calcio a nivel renal. Además se ha producido un creciente interés por sus efectos extraóseos, como la capacidad para inhibir la proliferación e inducir la diferenciación de múltiples células, modular el sistema inmunológico o promover la secreción de insulina.

La medición de la concentración sérica de 25OHD es aceptada comúnmente como indicador clínico del estatus de vitamina D del organismo, aunque el punto de corte de la normalidad difiere entre las diversas sociedades científicas. “Desde el grupo de trabajo de Metabolismo Mineral de la SEEN se acepta que deben mantenerse unas concentraciones de 25OHD en sangre de entre 30 y 70 ng/ml. Niveles por debajo de 20 ng/ml son indicativos de insuficiencia y por debajo de 10 ng/ml de deficiencia”, explica la especialista.

El déficit de vitamina D en niños supone una alteración de la mineralización ósea conocida como raquitismo. En adultos, este trastorno se conoce como osteomalacia y produce síntomas como dolores osteomusculares y debilidad muscular. Al mismo tiempo, el déficit de vitamina D puede precipitar o empeorar la osteoporosis y en algunos casos produce descenso de los niveles en sangre de calcio y fósforo. La medición de los niveles de vitamina D es razonable en aquellos grupos de pacientes con alto riesgo de déficit, destacando las personas hospitalizadas, los ancianos institucionalizados, las personas con inmovilización prolongada, las personas con enfermedades neoplásicas, aquellas con otras enfermedades cutáneas que no deben exponerse al sol o con malabsorción gastrointestinal y las mujeres embarazadas.