Amenaza con la ilegalización del aborto

Amy Coney Barrett: La nueva jueza del Supremo que busca convertir a Estados Unidos en 'El cuento de la criada'

Amy Coney Barrett, jueza ultraconservadora se convierte en la nueva jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos, con la amenaza de la ilegalización del aborto en el aire.

Natalia Roca

Madrid | 27.10.2020 06:11

El cuento de la criada
El cuento de la criada | antena3.com

La nueva jueza del Tribunal Supremo de EEUU, Amy Coney Barrett, sirvió como “criada”, un puesto en la junta directiva, en el el grupo ultra-cristiano “People of Praise”. La autora de 'El cuento de la criada', Margaret Atwood, admitió que se inspiró en grupos religiosos muy similares al que pertenece la jueza para escribir una distopía en la que la mujer no puede disponer de su propio cuerpo. El nombramiento de Barrett consolida una mayoría de seis jueces conservadores sobre un total de nueve cuya primera consecuencia podría ser revertir la Roe vs Wade, el fallo judicial pionero que en 1973 despenalizó el aborto.

Roe vs Wade fue, y sigue siendo hoy, una de las decisiones del Tribunal Supremo más controvertidas en la historia de EEUU y que puso en pie de guerra a la derecha religiosa. Supuso la primacía de la salud de la madre sobre el feto mientras este no fuera viable. Desde hace 47 años, el conservadurismo radical libra una guerra para ir minando y recortando el alcance de esta sentencia allá donde gobierne el partido republicano. Con el paso de los años, legislaciones estatales y trabas a las clínicas donde se realizan los procedimientos han hecho que abortar sea prácticamente imposible en un buen número de estados, algo que penaliza a las mujeres con menos recursos, generalmente afroamericanas e hispanas, a viajar cientos de kilómetros para realizar el procedimiento.

Esta estrategia de largo alcance consiste en ligar su apoyo al partido repúblicano solo a candidatos anti-aborto como jueces del Supremo hasta conseguir el control del mismo. Tras el fallecimiento de la jueza Ruth Bader Ginsburg y el nombramiento de Barret, que se suma a los de Neil Gorsuch y Brett Michael Kavannaugh, se consolida una mayoría de seis jueces conservadores frente a tres liberales, lo cual garantiza que pueda prosperar cualquier apelación contra Roe vs Wade. Al no existir una ley federal, veinte estados bajo mando del Partido Republicano están dispuestos a pasar leyes prohibiendo el aborto o haciéndolo virtualmente imposible.

El partido repúblicano no fue siempre antiabortista. Ronald Regan fue quien buscó el apoyo de los grupos religiosos evangélicos para llegar a la Casa Blanca en 1980, y lo hizo después de que en los 60 hubiera aprobado, como gobernador de California, una de las leyes pro-abortistas más liberales de todo el país. Su sucesor, George Bush, siguió el mismo camino y Donald Trump no fue una excepción. En cuanto iniciar su camino a la presidencia de EEUU a lomos del partido republicano cambió su posición sobre el aborto. Como Lannister que siempre paga sus deudas, el nombramiento de tres jueces ultraconservadores durante el primer mandato de Trump, augura una vida muy corta a Roe vs Wade y al derecho al aborto libre en los estados más conservadores.

Menstruaciones para Pence

El actual vicepresidente de EEUU, Mike Pence, firmó en 2016, cuando era Gobernador de Indiana, una ley que obliga a contratar servicios funerarios para el feto, incluso si el aborto tenía lugar en su propio domicilio y por causas naturales. Ante lo absurdo de los requerimientos, un grupo de mujeres comenzó el grupo de Facebook “Menstruaciones para Pence”, ya que la mitad de los abortos suceden naturalmente a los pocos días de que el óvulo sea fecundado. Las miembros del grupo comenzaron a llamar a la oficina de Pence para explicar con todo lujo de detalles su último período.

Alabama, por su parte, aprobó en 2019 una ley que impide el aborto en cualquier fase del embarazo, incluso en casos de violación o incesto, condenando a cadena perpétua a cualquier médico que realice un aborto dentro del estado .Por su parte, Georgia, Ohio, Kentucky y Mississippi aprobaron también leyes que protegen al feto desde el momento en el que se detecta el primer latido, entre las seis y las ocho semanas, cuando muchas mujeres no saben siquiera que están embarazadas. Se trata de una estrategia de “muerte por 1000 cortes”, de ir recortando Roe vs Wade incluso desde la inconstitucionalidad de leyes estatales para conseguir que alguna de las apelaciones llegue al Tribunal Supremo.

Amy Coney Barret se define como “originalista”. Para esta corriente de pensamiento de la judicatura, resulta difícil reconciliar nuevas realidades no reflejadas en las palabras de la Constitución de 1776. Con su nombramiento, el sector más reaccionario de la sociedad norteamericana tiene las puertas abiertas para apelar no solo contra el aborto, sino para otras realidades más contemporáneas como la legalización del matrimonio homosexual o una apelación inminente que podría dejar sin seguro médico a cientos de miles de estadounidenses. ¿Veremos como partes de EEUU se deslizan por la pendiente que lleva a la Gilead de “El cuento de la criada” donde son otros los que deciden sobre el cuerpo de una mujer?

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