Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

EL SEXTO HOMBRE

¡Qué festín!

A quien le guste el baloncesto, se estará divirtiendo como nunca. A quien no le gustara el deporte de la canasta, se estará preguntando cómo pudo haber vivido sin él.

David Camps | @campsextohombre  | Madrid  | 05/09/2014

Gasol  pone un tapón al pívot de la selección de Brasil Anderson Varejao

Gasol pone un tapón al pívot de la selección de Brasil Anderson Varejao / EFE

Es la consecuencia de ver a España jugar en este Mundial. El nivel de juego que está mostrando está al alcance de los elegidos, de muy pocos mortales. No es sólo ganar, importan las formas. Siempre lo hicieron y en este 2014 están alcanzando la perfección. Disfrutemos mientras podamos, porque de momento es un festín.

Los jugadores españoles, estrellas en su deporte, se distinguen por cómo se comportan dentro y fuera de la cancha. Transmiten una serie de valores como la amistad, el compromiso, la diversión o el disfrute con el trabajo que se ven en cada acción que realizan. Una imagen de este torneo me quedará grabada para siempre: Marc Gasol, aplaudidor de plástico rojo en mano, es vitoreado por los 330 voluntarios tras el partido ante Serbia, ante la atenta mirada de su hermano Pau. Marc, desde la fila 8 de uno de los fondos, comienza a brincar escaleras abajo ondeando el aplaudidor en dirección a su hermano pidiendo la ovación para el que es el líder de este grupo de excelsos jugadores. Pau, con mirada socarrona, devuelve el gesto pidiendo aplausos para Marc al tiempo que se para con todos a chocar sus manos en señal de gratitud. Son dos estrellas de la NBA que bien pudieran vivir en una burbuja pero los hermanos Gasol permanecen siempre con los pies en el suelo. Un día, eran los jóvenes Pau y Marc quienes buscaban el gesto cómplice de la estrella de turno. Recuerdan de dónde vienen para tener claro hacia dónde van.

La selección, como el equipo de Onda Cero, ya está en Madrid. Comienzan los octavos de final. El campeonato de verdad. Ganar o morir. Éxito o fracaso. El leitmotiv de esta generación irrepetible. Arden en deseos de competir, de sentir el abismo en cada posesión. La diferencia es que están más seguros que nunca de lo que hacen, de sus posibilidades, del reto que tienen por delante. El primer rival en los cruces es Senegal. Sábado 6 de septiembre a las 22:00. Asequible mas nunca se debe subestimar a los rivales.

Ante todo mucha calma. Título del disco en directo de un de los grupos emblemáticos del rock estatal, Siniestro Total, y titular de la confrontación ante Serbia. Orgullosos y malos perdedores, los jugadores serbios y su seleccionador quisieron provocar y sacar del partido a los españoles. Les pudo la desesperación y la impotencia. Con malas artes, golpes y bravatas. Rudy, Ricky y Claver los destinatarios de sus afrentas. Pau, Marc y Orenga los pacificadores. Tan es así que Marc Gasol tuvo que acercarse al vestuario serbio después del partido en busca de explicaciones.

Terminado el encuentro, los jugadores serbios se mostraban afables pero ya habían conseguido su propósito: mostrar a todas las selecciones que permanecen vivas en el Mundial que no se dejarán vencer con facilidad. Si bien sus muestras guerreras pudieron haber terminado mal, los españoles intentaron y supieron mantener la tranquilidad sabedores que su guerra no era Serbia. Cuando lo sea, si lo es, será harina de otro costal.

Ricky Rubio está dirigiendo con maestría a la selección, Sergio Llull se siente cómodo con su rol, Rudy Fernández se aplica en cada acción como si fuese la última posesión del encuentro, los hermanos Gasol se complementan a la perfección y disfrutan jugando juntos, Calderón se encuentra cada vez más a gusto en la rotación, Ibaka muestra su lado intimidatorio (y aún queda por aparecer en ataque), Felipe Reyes coge el ritmo a la competición, Sergio Rodríguez brilló ante Brasil y lo volverá a hacer llegada la hora de la verdad, Álex Abrines muestra descaro… Y sobre todas los detalles positivos una máxima: DEFENSA.

Llegamos a la capital. Están dónde querían y como querían. Se divierten jugando juntos y el espectador queda perplejo ante jugadas de All Star (el caño de Ricky ante Serbia finalizado con triple de Calderón es el botón de muestra). Que no se detenga la maquinaria. Nos quedan diez días de felicidad por delante. Ojalá que con un final de película. Feliz.