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Baskonia domina 2-1 ante el Real Madrid en la semifinal de la Liga Endesa con excesivo protagonismo del trío arbitral.

Permítanme que dude

Preferiría hablar de los múltiples detalles técnicos y tácticos que nos está dejando la semifinal entre vitorianos y madridistas antes que del arbitraje. Pero lo sucedido en el tercer partido de la serie lleva a comenzar por el perfil casero del trío vestido de naranja y negro. Algunos, seguidores de Baskonia, dirán que en Madrid los colegiados barrieron para casa. Un informe elaborado por el propio comité de árbitros desarma esa teoría. En el tercer envite, crece la indignación blanca y las dudas respecto a una competición que languidece. Dos antideportivas a Begic, y su consiguiente descalificación, añadidas a una anterior pitada a Carroll supusieron que Baskonia entrara en el partido y el Real Madrid perdiera parte del rumbo cogido. ¿Ganó Baskonia por los árbitros? No, pero les ayudaron de manera descarada.

David Camps | Madrid | Actualizado el 19/07/2018 a las 14:05 horas

Sergio Llul entra a canasta ante la defensa de Lampe

Sergio Llul entra a canasta ante la defensa de Lampe / EFE

Real Madrid y Baskonia ejemplifican dos maneras, igual de buenas, de ver el baloncesto. Correr frente al control, ataque contra defensa, ímpetu ante tranquilidad. Ambos aspectos igual de loables. Aunque la serie marche 2-1 para los vitorianos, se podría considerar que el combate se acerca al nulo, aunque con cierta ventaja de Baskonia. Es Pablo Prigioni quien consigue marcar el ritmo en buena parte de la eliminatoria si bien, Llull y Sergio Rodríguez  lograron ayer que su equipo se desbocara. Es una semifinal muy física, con muchos contactos y mucha dureza defensiva. Ese es dominio Ivanovic.

Al Real Madrid le cuesta anotar, encontrar espacios para sus tiradores (Carroll es frenado en cada corte con bloqueos y choques que provocan el desconcierto en el alero mormón) y apenas puede desarrollar el contraataque. Baskonia, mientras, cocina el partido a fuego lento bajo la batuta del "chef" Prigioni y con ayudantes de cocina como Teletovic, Lampe o Bjelica. Hasta aquí, nada nos coge por sorpresa. Tres partidos jugados, tres batallas agotadoras. Y con tanta igualdad, tanto desgaste físico cualquier detalle marca el devenir de los encuentros.

El primero lo ganó Baskonia por el dominio en el rebote y por provocar pésimos porcentajes de tiro del Real Madrid. El segundo, lo ganó el Madrid merced a un soberbio tercer cuarto de Sergio Llull y Velickovic (imperial en la semifinal). El tercero, lo conquistó Baskonia por la fe y la labor arbitral. Siento si molesta a los aficionados vitorianos, pero así es como lo he visto.

Primer error arbitral: antideportiva a Carroll con ventaja para el Real Madrid. 4 tiros libres para Oleson y posesión. El segundo error y más decisivo: doble antideportiva a Begic, con la consiguiente descalificación, cuando el Real Madrid ganaba por 6 puntos a 3 minutos del final. Muchas cosas sucedieron en esos tres minutos, como la quinta falta de Tomic y la quinta de Singler, pérdidas de balón blanca y una bandeja de Prigioni en el último segundo que llevaba el partido a la prórroga.

Pero todo aquel que ha jugado al baloncesto sabe que una decisión de esa magnitud marca a ambos equipos. A los beneficiados porque les hace creer en una victoria que veían lejana y a los perjudicados porque adviertencómo su esfuerzo se ha esfumado por los caprichos del colegiado y dudan de futuras decisiones arbitrales. En ambos casos, son reacciones comprensibles y humanas.

Más allá de las decisiones puntuales que perjudicaron a unos y favorecieron a otros, está la duda que se cierne sobre el sistema de competición. Te lo explico. Josean Querejeta, presidente de Baskonia y uno de los mandamáses de la Liga Endesa, se quejó y criticó abiertamente el criterio arbitral antes de jugarse el tercer partido. Lo sucedido en el mismo ya te lo he relatado. En clases de lógica explicaban las reglas de inferencia y entendería que alguno llegara a una determinada conclusión: permítanme que dude.

Más allá de los árbitros, el Real Madrid debe mejorar su porcentaje en el lanzamiento exterior y perder menos balones. Baskonia está sufriendo en la defensa de su rebote y llegado los momentos decisivos no saben parar el contraataque blanco. La semifinal es un canto al baloncesto y me enfurece que árbitros y dirigentes se empeñen en ser los protagonistas de una historia que no les corresponde. Dejen vivir a este hermoso deporte y que gane el mejor.