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Clásico para cerrar la Copa

Se cumplieron los pronósticos. Real Madrid y Barcelona, Barcelona y Real Madrid se verán las caras en la final de la Copa del Rey de Málaga. Las ilusiones de quienes apostaron por una sorpresa, al traste. Los dos transatlánticos de nuestro baloncesto han dejado claro que no están de humor para imprevistos. Hicieron las maletas con ropa suficiente para cuatro días. Y regresar a casa con prendas sin utilizar hubiera sido un desastre. Me preguntaba ayer si estábamos poniendo rumbo al clásico. Lo hacía, quizás, sin asumir la realidad.

David Camps | @campsextohombre | Madrid | Actualizado el 19/07/2018 a las 03:35 horas

Pullen, con el balón ante la defensa de Lubos Barton

Pullen, con el balón ante la defensa de Lubos Barton / EFE

No incidiré en las diferencias presupuestarias de los equipos ni divagaré sobre los últimos años de esta maravillosa competición. No hay torneo parecido. Aunque he de decirte que ayer viví algún episodio en las gradas que me disgustaron. Esto es baloncesto y mezclar churras con merinas no conduce a nada bueno. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Decepcionante la semifinal entre Barcelona y Valencia. Decepcionante por la puesta en escena del conjunto dirigido por Perasovic que tardó 15 minutos en personarse en ventanilla y para cuando pidió cita en la final, el Barcelona ya había cerrado su reserva. El Valencia Basket saltó al parqué sin la tensión competitiva necesaria en un encuentro de estas características. Juan Carlos Navarro sentó las bases, en sus tres primeros lanzamientos, de lo que se avecinaba. Tres triples marca de la casa y un mensaje cristalino: el Barcelona estará en la final. Arrastró a sus compañeros a la excelencia mientras el Valencia Basket se hundía en el lado oscuro. Cuestión de galones.

¿Cansados del clásico? ¿Es bueno que en los últimos tiempos sea un deja vú? Tampoco conviene flagelarse con los tiempos que corren. La atención del aficionado, sea amante del baloncesto o no, está garantizada. El baloncesto espectacular, brillante, colorido del Real Madrid ante la pizarra, la fortaleza física y la dureza mental del Barcelona. Polos opuestos que sólo se atraen para enfrentarse en encarnizadas batallas.

Duelos al sol, aunque en Málaga el día ha amanecido lluvioso: Sergio Rodríguez – Victor Sada, Juan Carlos Navarro – Rudy Fernández y Bourousis – Tomic. No te descubro nada si te digo que a Juan Carlos Navarro se le afila el colmillo cuando ve una camiseta blanca frente a él. A Rudy Fernández le veo ese aire matador de un jugador completo. Pero la diferencia estará en Sergio Rodríguez.

Ricky Rubio, desde la lejana Minneapolis, elogió al astro canario en la red social Twitter. Baloncesto en estado puro, dijo. Una delicia. El plan de Xavi Pascual está claro: “perro de presa” Sada impidiendo que piense con claridad y continuas ayudas que alejen a Sergio de la zona e impidan así pases de canasta o tiros. Fácil de escribir, difícil de ejecutar.

El Barcelona está manejando unos elevados porcentajes de tiro. Ante Valencia Basket rozaron la perfección, 10 de 15 triples al inicio del último cuarto. Fortalecido en esa faceta del juego, el duelo en la pintura seá otro de los focos de atención. El pivot griego Bourousis ha recalado en el Real Madrid para marcar diferencias llegado el momento de la verdad. A Tomic le echaron precisamente por no resultar decisivo ni trascendental. ¿Qué se impondrá? ¿La espina clavada del croata? ¿La inteligencia del griego? Pronóstico reservado.

A las 18:00. La Copa del Rey se acaba. Final esperada. Clásico a la vista. Real Madrid – Barcelona. ¿Quién da más? Día de Radioestadio.