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Sucesos

El acusado de una agresión sexual: "No entré ni para robar ni violar"

Ante la Audiencia Provincial de Baleares, el procesado ha señalado que, influido por la sustancias estupefacientes --MDMA y cocaína--, además de alcohol, se metió en la casa y se encontró con su dueña. Tras esto, ha manifestado que la mujer se cayó, sin que él la empujara, y que, posteriormente, la intentó ayudar a levantarse.

Europa Press | Agencias
Tribunal Supremo de Justicia

Tribunal Supremo de Justicia / Europa Press

Un hombre acusado por una agresión sexual a una mujer octogenaria en diciembre de 2018 en Ibiza ha negado los hechos este viernes y ha explicado que se encontraba bajo el efecto de varias drogas cuando, tras resguardarse de la lluvia en un portal, vio que la puerta del mismo estaba abierta y decidió entrar en la casa de la víctima. Así, ha dicho que no entró "ni para robar ni para violar".

Ante la Audiencia Provincial de Baleares, el procesado ha señalado que, influido por la sustancias estupefacientes --MDMA y cocaína--, además de alcohol, se metió en la casa y se encontró con su dueña. Tras esto, ha manifestado que la mujer se cayó, sin que él la empujara, y que, posteriormente, la intentó ayudar a levantarse.

Preguntado por si se abalanzó sobre la víctima, por si la besó o por si le tocó los glúteos, el acusado ha dicho que "jamás". Respecto a las lesiones de la víctima -presentaba diferentes hematomas-, el hombre ha dicho que esta se las hizo al caerse pero ha remarcado que él no la empujó. También ha negado que le pidiera dinero. "Me sentía mal y quería ayudarla (a levantarse)", ha dicho.

A pesar de estas declaraciones, la Fiscalía ha señalado que el acusado ha incurrido en alguna contradicciones pues en un primer momento ha dicho que en aquel momento "no tenía ni para comer" y que entraba para "coger algo de valor". El acusado, por su lado, ha dicho también que estaba "volado" y no controlaba qué hacía.

Por su parte, la víctima de 86 años, ha relatado que pasó "muchísimo miedo" y que aun lo tiene. A pesar de esto, no ha podido relatar con claridad lo sucedido pues no lo podía recordar, aunque sí que ha explicado que el hombre le tapó la cara y que notó cómo le rozaban entre las piernas.

Tras la mujer, ha declarado su vecina. Esta ha señalado que acudió en su auxilio en un primer lugar tras oírle gritar. "Estaba muy nerviosa y había cristales y sangre a su alrededor", ha relatado. Además, ha dicho que el hombre la acarició a ella en la espalda en al menos dos ocasiones y que tuvo que rechazarle con el brazo.

Durante el juicio, también ha declarado una camarera de un bar cercano al domicilio de la víctima. Ha contado que el hombre le preguntó por si las cámaras de seguridad que había en la zona funcionaban y que, antes de la presunta agresión, fue a tomarse una cerveza. También ha dicho, que tras el suceso el hombre volvió al bar a lavarse las manos pues las tenía ensangrentadas.

Los agentes que intervinieron en el suceso han explicado que el sospechoso presentó una actitud "beligerante" durante su detención. Uno de ellos ha explicado que, además, el hombre tenía una denuncia de abril de ese año. Una joven de 18 años le denunció por asaltarle en medio de la calle, tocarle las nalgas y pedirle sexo a cambio de dinero, ha informado.

En sus conclusiones definitivas, la Fiscalía ha mantenido su petición de pena de siete años de prisión y una indemnización de 8.000 euros. "Entendemos que el acusado ejerció fuerza para doblegar la voluntad de la víctima", ha expresado.

El Ministerio Fiscal ha dicho además que el relato de la víctima es "contundente" pues se ha reafirmado en que el acusado la cogió de los hombros y que la empujó contra la mesa del domicilio, a pesar de que a partir de ahí, tal como ha dicho, "el relato no sea conciso", algo que ha justificado diciendo que la mujer, tras sufrir una "situación vivencial anómala, se encontraba en estado de shock".

Por su parte la defensa del procesado ha considerado que la declaración de la víctima "no cumple los requisitos de credibilidad, verosimilitud o persistencia" puesto que, tal como ha remarcado, ha incurrido en "distintas contradicciones": "No sabe si le golpeó o si se cayó de espaldas y no sabe decir si se abalanzó sobre ella".

A esto, ha añadido que su defendido "no tenía la percepción" de que hubiera obrado "de forma maliciosa" y que la "estaba auxiliando" y, además, cuando la vecina le pidió que se marchara lo hizo sin mostrar una "conducta huidiza o alterada".

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