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ALONSO ABANDONÓ EN LA VUELTA 27 TRAS SUFRIR LO INDECIBLE

Hamilton logra la victoria en Bélgica con Sainz décimo en otro ridículo de Honda

El GP de Bélgica de 2017 fue una nueva muestra que, después de tres años, McLaren-Honda no está para competir en la Fórmula 1. Fernando Alonso, tras una gran salida, abandonó en la vuelta 27 después de ver cómo todos los demás coches le pasaban como a un cono naranja. Lewis Hamilton se llevó el triunfo tras su duelo con Vettel, y Carlos Sainz sumó un punto.

Jorge Bautista | Madrid | 23/08/2017

Hamilton, en Spa

Hamilton, en Spa / Getty Images

Cuántas promesas le va a tener que hacer McLaren, y Honda, a Fernando Alonso para que decida seguir con ellos en 2018. Cuántas promesas, a saber si de posible cumplimiento, van a tener que decirle. Porque la vida sigue igual. Porque después de casi tres años nada ha cambiado. Porque este 2017, un 2017 marcado en rojo, o en naranja, es el año en que se ha mostrado que Honda no está para correr en F1. En Bélgica, carrera complicada para el equipo como el 90% del calendario del Mundial, el bicampeón ha abandonado en la vuelta 27 para ver por la tele la victoria del Mercedes de Hamilton.

Ya dijo Fernando que si no estaban para ganar en septiembre complicado sería que siguiera. Y no es que McLaren-Honda no esté para ganar, es que ni tan siquiera está para competir. Después de una enorme salida en la que Alonso adelantó a tres coches en 200 metros para ser séptimo, el cabreo del asturiano iba en aumento y en relación de cómo veía a todos pasarle sin esfuerzo. Para el resto, el coche naranja era más bien un cono de entrenamiento.

Y ni tan siquiera necesitaban ir a fondo para pasarle. En rectas, antes incluso del uso del DRS, ya le habían adelantado. Era como si Alonso fuera a ritmo de vuelta de formación pero no. Ese es su ritmo de carrera, un ritmo que no le da para atacar ni para defenderse. Hulkenberg, Ocon, Pérez, Massa, Sainz... es como si el McLaren-Honda perteneciera a una categoría diferente a la F1. El abandonar en la vuelta 27 pudo ser hasta un alivio para un Alonso, para un bicampeón, que no tiene máquina para competir.

Que está a años luz de pelear por victorias, por podios y al que le cuesta hasta acabar carreras. Una máquina en la que sabes cuándo te vas a subir pero no cuándo vas a tener que bajarte por obligación ante un fallo mecánico o de potencia. Una que quería pelear con Mercedes, con Ferrari y con Red Bull, pero que tan solo puede luchar contra sí misma y entre compañeros de equipos. Alonso lo resumió bien: "Es solo un test".

Mano a mano entre Hamilton y Vetttel en Spa

Pero no lo era. En Spa lo que hubo fue una carrera, una en la que hubo un buen mano a mano entre Hamilton y Vettel que Lewis controló a la perfección. Parecía que Seb tendría opciones, pero nada más lejos. Vuelta a vuelta, el británico le soltaba la zanahoria al alemán para que picara y para que fuera tras ella, pero en pocos momentos pudo el de Ferrari usar el DRS.

Ni las últimas vueltas, en las que Vettel podría partir con ventaja de neumáticos por el ultrablando contra el blando, estando pegado a Hamilton por un toque entre Pérez y Ocon, vieron estresarse al tricampeón. Hamilton mantuvo la distancia, sacó la veteranía y el ADN de ganador y contuvo el ímpetu de Seb para hacerse con la victoria sobre Spa.

Monza, un nuevo infierno para Honda

Para hacerse con 25 puntos en una prueba en la que Carlos Sainz ha podido sumar 1 gracias a su décima posición, y para confirmar el regreso por todo lo alto de la F1 tras el parón estival. El Mundial sigue vivo, más vivo que nunca, antes de llegar a Monza, a Italia. Para llegar a otra carrera en la que las esperanzas para Fernando Alonso son cero. McLaren-Honda no se ha enterado, tras tres años, de qué va esta Fórmula 1.