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La final de la ACB se decidirá en el quinto partido

Jugar sin Red

Parto de una premisa: me encanta la final de la ACB. Igualdad, tensión, marcadores ajustados y como colofón polémica arbitral. ¿Podemos pedir más? Siempre se puede y se debe pero prefiero centrarme en los aspectos positivos, que son muchos, del cierre de la temporada de nuestra liga a incidir en los errores. Ese análisis, el de la botella medio vacía, lo dejo para otro día. De quién sea capaz de ver la botella medio llena depende en buena medida el resultado final. El miércoles nadie jugará con red.

El Sexto Hombre | Madrid | 17/06/2013

El cuarto partido me ha dejado la sensación de que el Real Madrid lo manejó sabiendo que tenía una bala más en la recámara. Aguantó el empuje inicial del Barcelona, llevado en volandas por un Palau ensordecedor conocedor que era un ganar o morir, y estuvo el equipo blanco siempre a contracorriente esperando ese momento de inspiración que suele tener y que la pizarra de Xavi Pascual impidió. El Real Madrid jugó con red y eso, aunque el jugador y el cuerpo técnico no lo quieran, acarrea consecuencias que trataré de explicar de manera concisa.

En el fondo, y en la forma, es una cuestión psicológica. El Barcelona se encontraba en el alambre, sin otro día en su horizonte deportivo, por lo que su espíritu combativo y de supervivencia se multiplicó por dos. El Real Madrid, aun queriendo sentenciar por la vía rápida, disponía de una posibilidad más de alzar el título, vida extra, y frente a su afición. Consecuencia: su nivel de activación mental y física fue menor a la del Barça. ¿Hay forma de evitar esa variación de intensidad? No es fácil, sí posible, por cuanto aunque el cuerpo técnico insista en que el partido es de vital importancia, el jugador es consciente que posee un margen de error que el rival no tiene. ¿Entonces?

El refranero español, al margen de sabio, es muy recurrente. Y a buen seguro que ya sabes de qué expresión te hablo. “Al enemigo ni agua”. En el deporte el término piedad o benevolencia no debería ser de uso común, y no quiero decir con esto que el Real Madrid tuviera piedad del Barça pero sí que le faltó el instinto asesino al oler la sangre de su presa. Quizás porque, inconscientemente, piensan que la venganza mejor en plato frío. O simplemente porque en los momentos en los que no tienen extrema necesidad esperan que su enorme talento sea suficiente para que el “enemigo” acabe hincando la rodilla. Pero ese rival es el vigente campeón. Y ello me lleva a la siguiente página del refranero.

Página 315 en la que se dice que el león herido ruge más fuerte. El Barcelona, león herido sin Juan Carlos Navarro que abandonó el partido por un tirón muscular (sufre rotura de fibras). Y el rugido fue de Xavi Pascual apostando por un quinteto de gladiadores del baloncesto: Huertas, Oleson, Rabaseda, Mavrokefalidis y Todorovic. Resultado: zarpazo en la yugular del Real Madrid para dejarle tambaleando antes de la última entrega.

El león blaugrana sigue herido, Navarro es seria duda para el quinto partido y si jugara sería lesionado, y el miércoles se ha de ver si el Real Madrid es capaz de darle la puntilla. Puede que el león mire con ojos tristes, pidiendo clemencia, y en ese instante de duda y piedad blanca dar el zarpazo definitivo ayudado en el último soplo de aliento que le queda. Pero el miércoles el Real Madrid juega en las mismas condiciones que el Barça y es seguro que su espíritu será inmisericorde. Ambos van a jugar sin red.

 

P.D.: hoy es un día triste para el baloncesto español. Ha fallecido Manel Comas, víctima de un cáncer. Hemos compartido muchos momentos de radio juntos. Hasta siempre sheriff. DEP.