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Por Francisco Sierra

Minuto tecnológico: Necesitamos más matemáticos. Y filósofos

Si hay un conocimiento, una ciencia antigua que haya buscado siempre un fin práctico, esas son las matemáticas. Un saber que está ligado a la abstracción, a la lógica, al razonamiento y son la mejor forma de contar, calcular y medir. Y en un mundo tecnológico como el que vivimos, donde el Big Data y el algoritmo son el alma de la nueva economía digital, las matemáticas son ahora imprescindibles. Hace unas décadas estudiar matemáticas era algo que sonaba poco atractivo y las salidas profesionales terminaban casi siempre en la enseñanza de la propia materia. Ahora la demanda es tal que las facultades han subido las notas de admisión y los licenciados son reclamados por empresas de los sectores más diversos.

Francisco Sierra |  Madrid |  06/10/2018

Esta semana la Real Sociedad Matemática y la Fundación BBVA han concedido el premio de Investigación Matemática Vicent Caselles a seis jóvenes españoles formados en nuestro país con trabajos que asombran ya y que van desde la clasificación de los movimientos de un brazo robótico a las ecuaciones en derivadas parciales para potenciar las baterías de litio. Han presentado proyectos sobre la descomposición de señales en ondas más sencillas o el uso de la optimización matemática para mejorar la interpretación de datos. El análisis matemático de la idea de simetría o la demostración de la estabilidad de una cierta clase de sistemas cuánticos son otros ejemplos ganadores.

Pero confieso que, dentro de mi ignorancia, el que más me ha llamado la atención es el de David Gónzalez que explica que un folio y una farola son iguales y diferentes a un balón. Todos hemos visto folios (que son planos) perfectamente pegados en farolas (que son cilindros). Sin embargo si se intenta pegar un folio en un balón, que es una esfera, la curvatura es distinta y el papel no queda bien pegado, no queda liso. Un ejemplo de lo que le ha llevado a este joven investigador madrileño a profundizar en la solución del llamado problema inverso del alma en curvatura no negativa, un problema que lleva más de cuarenta años abierto. Un enunciado que desarma. Está muy claro que necesitamos más matemáticos. Y más filósofos. Pero eso, lo cuento otro día.