30/07/2026

Aventuras Sonoras desde el Karakórum

Alicia Heras, Sebastián Álvaro y Javier Álvaro
Imagen: Una tarde más
  • 29:32 MIN

Sebastian Álvaro y Javier Álvaro

Aventuras Sonoras

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Sebastian Álvaro y Javier Álvaro

Álvaro Novellón recuerda en ‘Aventuras Sonoras’ el accidente sufrido por su compañero de cordada en el Latok II y la movilización internacional que trató de salvarle en el verano de 2009

En pleno 2026, los avances tecnológicos permiten localizar a un alpinista mediante teléfonos satélite, comunicarse desde algunos de los lugares más remotos del planeta e incluso utilizar drones capaces de volar a gran altitud. Sin embargo, rescatar a una persona accidentada en una montaña de más de 6.000 metros continúa siendo, en muchas ocasiones, una misión prácticamente imposible.

El segundo capítulo de ‘Aventuras Sonoras’ recupera la historia del alpinista oscense Óscar Pérez, cuyo accidente en el Latok II, en la cordillera del Karakórum, mantuvo en vilo a España durante el verano de 2009. Para recordar aquella expedición, el programa cuenta con Álvaro Novellón, compañero de cordada de Pérez y una de las últimas personas que estuvo junto a él.

Óscar Pérez y Álvaro Novellón habían viajado a Pakistán para escalar el Latok II, una compleja montaña de más de 7.000 metros. Ambos practicaban un alpinismo de vanguardia y afrontaban las ascensiones en estilo alpino, avanzando con el material imprescindible y sin grandes equipos de apoyo. Una manera de escalar más rápida y ligera, pero también con un grado de compromiso y riesgo mucho mayor.

Una movilización internacional

La petición de ayuda activó una operación contrarreloj. Era necesario localizar a alpinistas que estuvieran en Pakistán, que fueran técnicamente capaces de afrontar el rescate y que, además, estuvieran aclimatados para trabajar a más de 6.000 metros.

También se contactó con montañeros que se encontraban fuera del país para trasladarlos hasta Skardú, mientras se intentaba utilizar helicópteros para acercar a los equipos de rescate a la zona. Las aeronaves llegaron a sobrevolar la montaña, pero no pudieron depositar a los alpinistas en el collado desde el que debía iniciarse la operación.

A las dificultades técnicas se sumaban la inmensidad del Karakórum, la inaccesibilidad de sus valles, las grandes distancias, la falta de infraestructuras y un sistema de rescate muy diferente al que existe en Europa. En España, la intervención de los medios de comunicación y del Gobierno convirtió el intento de rescate en una cuestión de alcance nacional.