20/08/2026
Sebastián Álvaro y Javier Álvaro recuperan en ‘Aventuras Sonoras’ la extraordinaria vida de Luis Amadeo de Saboya

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Sebastián Álvaro y Javier Álvaro recuperan en ‘Aventuras Sonoras’ la extraordinaria vida de Luis Amadeo de Saboya
Sebastián Álvaro y Javier Álvaro recuperan en ‘Aventuras Sonoras’ la extraordinaria vida de Luis Amadeo de Saboya, marino, explorador y alpinista. El alpinista José Carlos Tamayo, que lo interpretó para ‘Al Filo de lo Imposible’, recuerda en ‘Una Tarde Más’ la figura de uno de los grandes aventureros de comienzos del siglo XX.
A finales del siglo XIX, buena parte de las costas del planeta ya estaban dibujadas sobre los mapas. Expediciones como las de James Cook o Alessandro Malaspina habían ayudado a completar durante décadas ese enorme puzle geográfico. Sin embargo, todavía quedaban inmensas zonas por explorar: el interior de África, las regiones polares y algunas de las montañas más inaccesibles del planeta.
Fue la época de los grandes exploradores. Y entre ellos aparece un personaje singular, poco conocido en España pese a haber nacido en un lugar difícilmente más español: el Palacio Real de Madrid.
Su nombre era Luis Amadeo de Saboya, aunque pasaría a la historia como el Duque de los Abruzos.
En el quinto capítulo de ‘Aventuras Sonoras’, la sección de Una Tarde Más que recupera las historias del podcast Aventuras de Onda Cero, Sebastián Álvaro y Javier Álvaro recorren la vida de un aristócrata que cambió los salones de la monarquía por barcos, montañas, glaciares y expediciones a algunos de los lugares más difíciles del planeta.
Un príncipe español que eligió la aventura
Luis Amadeo nació en Madrid en 1873. Su padre, Amadeo I de Saboya, había sido elegido rey de España después de la Revolución de 1868 y del exilio de Isabel II. Su reinado fue breve y convulso, pero antes de abandonar el trono nació en el Palacio Real su tercer hijo.
El destino de aquel niño acabaría teniendo muy poco que ver con la vida cortesana.
Con apenas seis años ingresó en la Marina y con 16 ya había dado su primera vuelta al mundo. La navegación despertó en él una enorme curiosidad por los territorios desconocidos, pero hubo una pasión que terminó imponiéndose sobre las demás: la montaña.
La afición no era completamente nueva dentro de la familia Saboya. Como explica el escritor y especialista Roberto Mantovani en el podcast, otros miembros de la dinastía frecuentaban las montañas, aunque fundamentalmente para practicar la caza. Luis Amadeo comenzó a contemplarlas de otra manera: como territorios que debían ser explorados y ascendidos.
Del Ártico a las grandes montañas
Sus expediciones terminarían llevándolo de un extremo a otro del planeta.
En una de sus primeras grandes aventuras alcanzó la cima del monte San Elías, en Alaska. Después dirigió una expedición hacia el Polo Norte que consiguió aproximarse hasta los 86 grados de latitud norte, una de las mayores penetraciones hacia el Polo logradas hasta aquel momento.
También dirigió exploraciones en África y logró la primera ascensión de algunas de las principales cumbres del macizo del Ruwenzori, en la frontera entre Uganda y la actual República Democrática del Congo.
Pero uno de los capítulos más extraordinarios de su vida se escribió en las montañas de Asia.
El Duque de los Abruzos organizó una ambiciosa expedición al K2, la segunda montaña más alta del planeta. La ruta que exploraron en aquella expedición acabaría dando nombre al actual Espolón de los Abruzos, una de las vías fundamentales para alcanzar la cima.
También intentó ascender el Chogolisa, donde la expedición consiguió superar los 7.000 metros de altitud, algo extraordinario para los medios disponibles a comienzos del siglo XX.
Para comprender lo que suponía enfrentarse entonces a aquellas montañas, Una Tarde Más recibe al alpinista José Carlos Tamayo, uno de los grandes nombres del alpinismo español y el hombre que interpretó al propio Duque de los Abruzos en una producción de ‘Al Filo de lo Imposible’.
Tamayo recuerda cómo era ponerse en la piel de aquel explorador y analiza hasta qué punto el duque fue no solo un extraordinario organizador de expediciones, sino también un auténtico alpinista.
Explorador, marino y protagonista involuntario de la prensa rosa
La vida de Luis Amadeo tuvo también un inesperado capítulo sentimental.
Tras regresar de África conoció a Katherine Elkins, hija de un poderoso senador estadounidense. La relación entre ambos despertó inmediatamente el interés de la prensa internacional.
El problema no era pequeño para la época: Katherine no pertenecía a la nobleza, era estadounidense y no encajaba en las expectativas que rodeaban a un miembro de la Casa de Saboya.
La historia terminó convertida en un fenómeno mediático y provocó un enorme escándalo en Italia. La presión familiar y pública acabó separando a la pareja.
Aquella experiencia marcó profundamente al duque, que terminó alejándose progresivamente de la vida política y de los ambientes de la monarquía para volcarse todavía más en la Marina, los viajes y la exploración.
Una vida que terminó en África
Su actividad no se limitó a escalar montañas.
Durante la Primera Guerra Mundial participó en operaciones navales y en la evacuación de miles de serbios, y años después desarrolló en África un ambicioso proyecto agrícola al que dedicaría buena parte de los últimos años de su vida.
Allí continuó también sus exploraciones, entre ellas las realizadas en torno a las fuentes del río Uebi Scebeli, hasta instalarse definitivamente lejos de la corte europea.
Una trayectoria difícil de resumir en unos minutos de radio: príncipe, marino, explorador polar, alpinista, militar y pionero de expediciones que abrieron el camino a generaciones posteriores.
La historia completa puede descubrirse en ‘Aventuras’, el podcast creado y dirigido por Sebastián Álvaro y Javier Álvaro, disponible gratuitamente en la web de Onda Cero.
‘Aventuras Sonoras’ | Capítulo 5: Duque de los Abruzos se emite el 27 de agosto en ‘Una Tarde Más’, con Alicia Heras y la participación del alpinista José Carlos Tamayo.



