A punto de cumplir 50 se siente feliz, pleno, no es para menos. No tiene miedo a la muerte porque una vez ya estuvo cara a cara frente a ella. A una semana de que naciera su hijo, el paracaídas no se le abrió en un salto desde un avión, pasó más miedo que en toda su vida, nunca ha vuelto a hacerlo. El resto de su vida, la repetiría entrera.