Episodio 13 | 10/04/2026
Atando cabos 3x13: El PSOE ante su peor espejo

La primera semana del juicio del llamado caso Koldo, caso Ábalos en el Tribunal Supremo no ha traído grandes revelaciones, pero sí algo más corrosivo: la confirmación, bajo juramento, de un relato que durante meses parecía excesivo incluso para los estándares de la política española. Y, sin embargo, ahí está. Y de forma sorprendente este juicio que en realidad juzga unos hechos muy graves, lo suficientemente graves como el cobro de comisiones y mordidas a cambio de material sanitario en lo peor de la pandemia, se ha visto incrementado por testimonios que hablan del trasiego de billetes en metálico en la sede de Ferraz , fajos en metálico, sobres y bolsas de billetes. Desde el martes, el banquillo ocupado por un exministro de Transportes —José Luis Ábalos—, su asesor más cercano —Koldo García— y el empresario Víctor de Aldama ha proyectado una imagen difícil de digerir: la de un núcleo de poder donde lo público y lo privado se entrelazaban con una naturalidad inquietante. Uno de los elementos más perturbadores de la semana ha sido la reiteración, desde distintos ángulos, de un mismo hilo conductor: el dinero en efectivo circulando en torno al entorno del exministro.
A las declaraciones ya conocidas sobre entregas en Ferraz de bolsas de dinero, y confirmadas por la empresaria Carmen Pano en la sesión del miércoles, se ha sumado un episodio especialmente delicado: la confesión ante el tribunal de Joseba García, hermano de Koldo, quien reconoció haber acudido a la sede del PSOE para recoger dinero. No como una insinuación vaga, sino como un hecho asumido en sede judicial.
Ese detalle introduce un matiz especialmente grave. Ya no se trata solo de supuestos pagos hacia el partido, sino también de movimientos de dinero desde su interior hacia personas vinculadas a la trama. Es decir, un flujo opaco en ambas direcciones que complica aún más la línea de defensa de que todo se limitaba a comportamientos individuales aislados.
La imagen que deja esta primera semana es la de un circuito informal de efectivo funcionando en paralelo a la estructura institucional, con una naturalidad que, de confirmarse, resulta difícil de explicar sin asumir un fallo sistémico



