12/02/2026

María Hernández: "Cuando se trata de pasarse treinta años en la cárcel o sobrevivir en Moncloa, no hay remilgo moral que valga"

María Hernández HERO
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María Hernández: "Cuando se trata de pasarse treinta años en la cárcel o sobrevivir en Moncloa, no hay remilgo moral que valga"

EL ANÁLISIS DE MARÍA HERNÁNDEZ

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María Hernández: "Cuando se trata de pasarse treinta años en la cárcel o sobrevivir en Moncloa, no hay remilgo moral que valga"

María Hernández reflexiona en su entrada en Noticias mediodía sobre el regreso de Koldo y Ábalos al Tribunal, así como de la alianza entre PSOE y Junts.

Salieron del Supremo en coche policial rumbo a Soto un jueves con la muda en la mochila y han regresado al Tribunal en furgón blindado desde Soto otro jueves, mes y medio después, sin mochila ya para reencontrarse con su antiguo amigo, que disfruta de su libertad, por lo mucho que está cantando y contando sobre la trama corrupta. El beneficio de colaborar con la justicia.

Koldo y Ábalos ya no son pareja, no se miran bien. No comparten celda separaron sus caminos en la cárcel. Hoy han compartido tiempo furgón y banquillo en el Supremo, donde se han reencontrado con su viejo colega Víctor de Aldama.

Tenían una cita con el juez Leopoldo Puente y con los magistrados que juzgarán en primavera los chanchullos del pago de comisiones y sobornos a cambio de contratos para comprar mascarillas en pandemia. Ni la lumbalgia, ni la hipertensión, ni la diabetes ablandaron al Tribunal. Tampoco ganan la baza de intentar retrasar el juicio, así que ahora se aferrarán al sálvese quien pueda.

La misma estrategia, por cierto, que practica el PSOE de Sánchez, que hoy ha escogido amigos en el Congreso. Prefiere a la derecha de Junts del Partido Popular y de Vox que a Sumar y Podemos, todo sea para que Junts esté contenta con su ley de multirreincidencia. Para eso, los votos de Abascal y de Feijóo sí que le valen al PSOE.

Cuando se trata de pasarse treinta años en la cárcel o de sobrevivir en la Moncloa, no hay remilgo moral que valga. Los amigos son de conveniencia, de quita y pon, el sálvese quien pueda.

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