Rita Barberá acepta acudir voluntariamente a declarar ante el juez. La comparecencia de esta mañana ha dejado meridianamente claro que, al margen de que sea la justicia la que determine su futuro, ella no se va a quedar de brazos cruzados: irá al Senado porque no hay razón para dimitir, pide explicaciones a otros partidos por su corrupción y recomienda calma a los suyos frente a las insidias de los desleales. Al fin y al cabo, ha rematado, nadie me acusa de nada.