06/11/2025

Tuve que sacarme la carrera para conocer una verdad profunda: el conocimiento no da trabajo. Nadie quería contratar a un licenciado en Filosofía, así que terminé trabajando de teleoperador. Bueno, trabajar, trabajar… por decir algo: los contratos duraban una semana y el resto del mes lo pasaba en barbecho, cultivando la virtud estoica de no mirar la cuenta bancaria. Recuerdo una entrevista grupal en la que juzgaron nuestra “proactividad”. Nos sentaron y nos preguntaron, uno por uno, nuestra mejor virtud y nuestro peor defecto. El turno llegó a un macarra en chándal reflectante que dijo: —Soy un poco golfete y a la hora que aquí se empieza yo estoy entrando en el after. Lo mejor es que lo contrataron: por lo visto, les gustó que fuera de frente. Intuyo que los demás no éramos mucho mejores.
También intuyo que lo mismo puede decirse del señor Gallardo, candidato socialista a la Junta de Extremadura, investigado por prevaricación y tráfico de influencias. ¿No había otro candidato? Quizá está ahí porque va de frente. Quizá es que no hay nadie mejor.
Curioso que haya sido un frente, en este caso atmosférico, el que ha servido a Sánchez de excusa para cancelar el acto de precampaña en que iban a coincidir.
Qué importante es ir de frente, querido Carlos… Pero hay días en que conviene ponerse de perfil, abrir el paraguas y dejar que escampe. No nos hagamos daño.



