25/06/2026

Jorge Freire en 'Más de uno'
  • 01:45 MIN

Evitemos las cajas de autocobro

No nos hagamos daño con Jorge Freire

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Evitemos las cajas de autocobro

Hace ya un lustro, tiempo suficiente para que nos oliéramos la tostada, que algunas grandes superficies, no todas, descubrieron la cuadratura del escaqueo: ahorrarse el salario mínimo de las cajeras instalando cajas de autocobro, so pretexto de aligerarles la carga de trabajo. La añagaza exigía que, para colmo, el parroquiano ejerciese gratis de cajero, reponedor y embolsador, y encima agradecido por franquear el pórtico del futuro. A otro perro con ese hueso. Lo más grotesco del asunto es que la cosa sucedió poco después de la pandemia, a lo largo de la cual aspeventábamos en el balcón, aplaudiendo a los trabajadores esenciales. Dad palmas si creéis en las hadas, ordenaba Peter Pan, y aquí el cuento de hadas fue asumir que se iba a respetar a esos mismos curritos a los que, a renglón seguido, se trocó por una pantalla. Celebro como un triunfo que algunos supermercados den ahora marcha atrás y sustituyan las maquinitas por trabajadores, aunque no fui el único en librar esta batalla: vi a no pocas abuelas, con el monedero de cremallera bien apretado en el pecho, esquivando desafiantes la terminal de autopago. Lo llamamos comercio de proximidad, pero próximo viene de prójimo, y de nada sirve que la tienda quede a dos metros de casa si no nos atiende una persona con ojos y cara sino C3PO o R2D2.