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He reptado por el pasillo, como Celia Flores, la niña de Almendralejo que, según informabas, ha sido la última en recibir a los Reyes, y he llegado al lugar desde el que te hablo intentando no tropezar con unos bultos que, por su forma, no te voy a engañar, parecía fundamentalmente carbón, negro como el corazón del abogado de mi ex.
En cualquier caso, han venido los Reyes Magos, Carlos. Aunque, en realidad, parece el día de los Santos Inocentes. Lo digo porque he leído un titular en el diario La Razón que dice que 'Podemos cree que Trump podría injerir en las elecciones de Castilla y León'.
Desde luego, Carlos. En Mar-a-lago no se habla de otra cosa que de Mañueco. Debe estar Marco Rubio a punto de anexionar El Bierzo. Todo va en cadena: Venezuela, Cuba, Groenlandia…Béjar, Briviesca, Sepúlveda, van cayendo enclaves, uno a uno, como fichas de dominó. Los habitantes de nuestros pueblos, hoy desenvolviendo regalos, no saben que en realidad son peones en el tablero geoestratégico, pero estaríamos hablando de verdadera obsesión lo que según Podemos hay en el movimiento MAGA por Riaza, por Peñafiel y por Ciudad Rodrigo. Es en eso en lo que andan ahora liados en Estados Unidos, sin duda, mirando mapas de La Alberca y de las Merindades con las camisas remangadas, agentes infiltrados en los rebaños de churras y la CÍA en el Románico palentino.
Ya veo a los marines llevando hasta Brooklyn a Pablo Fernández, nuestro Tom Petty del Húmedo. O a la Delta Force entrando de noche en casa de Tudanca, que era un señor del PSOE que tenía pinta de hacer platos combinados y ahora es senador. Podríamos tildar de absoluta la determinación de la administración Trump con este tema.
Puede parecer broma, soy consciente, pero nada de eso. Podemos ha planteado una consulta ante la Junta Electoral por los riesgos que, según ellos, podría suponer para los comicios de Castilla y León el contexto geopolítico tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela. No sabemos muy bien si los riesgos a los que hacen referencia vienen porque les han cortado el grifo… a ellos. Pero, por si acaso, después de la anexión del Bierzo, que pacifiquen Villamanín. Si yo fuera ellos, no me andaría con demasiados remilgos, donaría los décimos, saldría en la tele bailando YMCA y haría una declaración pública por la paz en esta mañana de Reyes. Para reducir riesgos optaría por comenzar por un lacónico, pero firme: 'God bless Ponferrada, son'.



