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Jose Pelaez
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No tiene mucho sentido firmar la paz un 30 de diciembre

Los martes, Peláez

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No tiene mucho sentido firmar la paz un 30 de diciembre

He visto la rueda de prensa conjunta que han ofrecido Trump y Zelenski para avisar de que la paz podría estar al caer. Y, francamente, yo ya esperaría un poco, no tiene mucho sentido firmar la paz un 30 de diciembre, un día de nadie, sin pena ni gloria y en el que todos tenemos la cabeza puesta ya en el protector gástrico, en el repaso a la maniobra de Heimlich y en el cuñado. El mío se pone en la cuenca del ojo el alambre ese que protege el corcho de champán, como si fuera un monóculo, un espectáculo lamentable. Pero a lo que iba: tras 1405 días desde que Rusia invadiera Ucrania, creo que ya da igual un día más o un día menos. Lo que hay que pensar es en cómo pasará a la historia esa improbable paz. Y creo que en ese sentido suena mucho mejor los acuerdos de fin de año, el tratado de año nuevo o la paz de la noche de reyes que la noche de los omeprazoles rotos.

Aunque lo importante es que la paz llegue, Miguel. Dice Trump que Putin está deseando que Ucrania tenga éxito, que es un poco como decir que Hitler era lo mejor para los judíos. La cara de Zelenski lo decía todo: "Pues si me queréis, irsen", que diría Lola Flores. Desde luego, es una curiosa manera de querer lo mejor para un país invadirlo, cargarse a 85.000 de los suyos y condenar a cientos de miles a la diáspora, incluyendo a un número incuantificable de niños huérfanos.

Ojalá llegue la paz, Miguel. Pero nada conseguirá que olvidemos a todos esos españoles al servicio de Putin, a muchos de los cuales solo les ha faltado enviar sus columnas y sus tuits en cirílico. De producirse, la paz de la noche de reyes, para algunos sería la noche de los rublos perdidos. Y mientras no llegue, como decía Julio Camba, recordemos que todas las pompas son fúnebres.