12/11/2025

Jose Pelaez
  • 02:04 MIN

Ni apoteosis 'woke' ni conversiones paulinas

Los martes, Peláez

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Ni apoteosis 'woke' ni conversiones paulinas

Si un extraterrestre aterrizara en España y leyera la prensa estos días acabaría convencido de que todos los jóvenes se han vuelto creyentes de la noche a la mañana. O sea, que ayer no creía en Dios ni uno y hoy se han convertido en masa gracias a un disco de Rosalía, que debe ser más milagroso que el agua de Lourdes. Y esto no tendría nada de raro si no fuera porque los mismos que nos quieren convencer de esto, hasta hace dos días nos intentaban convencer de que esos mismos jóvenes estaban en las garras de unos peligrosos wokes satánicos que andaban repartiendo vacunas de grafeno y haciendo sacrificios rituales en una pizzería de Nueva York junto a Soros y Hillary Clinton. O sea, que en unos meses hemos pasado todos de correr delante de los wokes a correr detrás de ellos. La cosa es correr.

Evidentemente ni era cierta aquella apoteosis woke ni lo es esta mega conversión paulina, conversiones a lo bestia. Pero qué le vamos a hacer, en este país algunos se tragan lo que les digan. A todo esto, Albares ha pedido perdón en México por la conquista. Y yo quiero perdón a México por Albares. Pero hablando de conquistas, quiero contarte que aunque no ha levantado demasiado revuelto en Madrid, la Junta General de Álava ha iniciado un proceso para anexionar una zona de Burgos, el Condado de Treviño, al País Vasco. Con un par. Digo yo que por lo menos podría ir Albares a pedirles perdón de antemano. O, para evitar el sesgo negrolegendario, que los del PNV en vez de entrar por las malas, entren lanzando peluches, cantando el Pange Lingua, de Mocedades y encargando unas vigilias veganas, que en Burgos eso de quedarse sin morcilla va a gustar mucho. Aunque también te digo que, si se trata de volver a las épocas imperiales, yo no me metería demasiado con Castilla, que luego pasa lo que pasa y nos quejamos. Que Moctezumas por allí no tendremos, pero como les pongan el disco de Rosalía un poquito alto, los chavales acaban evangelizando hasta a Fermín Muguruza.