Fernando Ónega analiza las declaraciones de Francesc Homs en las que asegura que si la sentencia no le es favorable sería el fin del Estado español. Ónega considera que "suenan a cualquier cosa menos a disposición de aceptar civilizada y democráticamente una sentencia judicial condenatoria" y añade "la fortaleza del Estado de derecho se mide por su capacidad de juzgar a quién delinquió, aunque se llame Francesc Homs".