07/08/2025

Este jueves descubrimos uno de los fenómenos naturales más importantes de nuestro ecosistema, las corrientes marinas, y lo hacemos de la mano de dos oceanógrafos Anna Rubio y Pedro Liria.
En el interior de los mares y océanos se encuentra un mundo lleno de vida que la mayor parte de nosotros desconocemos, sin embargo, en ocasiones puede resultar algo peligroso e incluso mortal, las corrientes marinas. En verano, las playas se convierten en el escenario de tragedias que podrían evitarse. A pesar de las zonas vigiladas, muchas vidas se pierden por no atender alertas clave: no nadar contracorriente, mantenerse visible desde tierra y buscar una salida lateral del agua.
Para conocer más este mundo En Más de uno hemos conversado con Anna Rubio y Pedro Liria, profesionales miembros del AZTI (Arrantzuarekiko Zientzia eta Teknika Ikaskundea), donde investigan la dinámica costera usando modelos, radares de alta frecuencia y videometría. El centro trabaja para impulsar soluciones sostenibles alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.
Los expertos nos explican que es la AMOC o Corriente del Atlántico Norte, que describen como una enorme "cinta transportadora" que desplaza calor y sal desde los trópicos hasta el Atlántico Norte. Las corrientes marinas son flujos de agua—superficiales o profundos—que distribuyen calor, nutrientes y sedimentan, y regulan aspectos tan diversos como el clima, la pesca o el transporte marítimo.
Se generan por el viento, la rotación terrestre y diferencias de densidad en mar abierto; en la costa, mandan las mareas y el oleaje. Las grandes corrientes oceánicas (como la del Golfo o la circumpolar antártica) afectan el clima global, mientras que las corrientes locales y de retorno — esas resacas que arrastran nadadores mar adentro— son una amenaza directa en playas.



