16/07/2026

Jorge Freire en 'Más de uno'
  • 13:25 MIN

Una madre cansada

El dilema de Jorge Freire

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Una madre cansada

En la última consulta de la temporada, Carlos Alsina y el doctor Freire hacen balance del consultorio tras resolver 46 dilemas enviados por los oyentes. Con datos sobre la participación y la satisfacción de la audiencia, ambos despiden la sección repasando, con humor, las principales críticas y curiosidades que ha dejado el curso antes de que el filósofo de Más de uno haga frente a la vicisitud de una oyente preocupada por el comportamiento de su hijo.

Querido Jorge:

Tengo un hijo de trece años que, según consta en el libro de familia, nació de mí, aunque últimamente empiezo a sospechar que fue depositado en la cuna por la oficina municipal de quejas y sugerencias. No se porta mal, no grita, no prende fuego a papeleras ni escucha trap a todo volumen. Pero posee un talento que me desquicia: se queja de todo.

No exagero. Se queja al despertarse porque la luz entra “demasiado de lado”. Se queja de que el pijama le hace arruga en la espalda. Se queja del desayuno porque la leche está fría, o caliente. Se queja de que el plátano tiene hebras, de que la manzana “sabe a nevera”, de que el zumo tiene pulpa y de que el zumo sin pulpa “parece de laboratorio”. Si le pongo cruasanes, me aconseja que abandone la bollería industrial y me dice que eso no se lo pondrían ni a un viajante en una pensión de media estrella.

Con los planes familiares ocurre igual. Si vamos al cine, las palomitas están saladas y los trailers son muy largos. Si vamos a un restaurante, la carta es demasiado corta, el camarero muy tardón y el postre no es casero.

Yo he probado todas las estrategias. La paciencia zen. La ironía. El diálogo. La amenaza. El “pues no vengas”. El “pues no comas”. El “pues hazlo tú”. El “cuando tengas hijos lo entenderás”, que es una frase vil porque una sabe que, si llega ese día, el muy miserable probablemente tendrá un hijo angelical que coma acelgas, pida acostarse temprano y no se queje de nada.

Con afecto, cansancio y un leve temblor en el ojo izquierdo, una madre que ya no distingue entre educar y atender reclamaciones.