21/05/2026

Jorge Freire en 'Más de uno'
  • 10:29 MIN

Mi abuelo se ha echado novia

El dilema de Jorge Freire

compartir
Mi abuelo se ha echado novia

Susana, una fiel oyente de Más de uno, se ha puesto en contacto con el filósofo del programa para consultarle qué puede hacer respecto al cambio repentino de vida, que se acaba de echar una novia y ha rejuvenecido 20 años en su actitud.

Mi abuelo Jacinto enviudó hace seis años y renació hace uno. Cuando todos esperábamos de él que se dedicase a sus partidas de dominó y dar paseos con las manos cruzadas a la espalda, mi abuelo nos sorprendió una tarde apareciendo agarrado a la cintura de Yusmila, una mujer cubana, cuarenta años más joven que él, a la que conoció en una excursión a Roquetas del Mar.

Desde entonces mi abuelo ha sufrido una transformación radical. El hombre que antes llevaba boina y pantalones de pana, ahora viste con sombrero panamá y camisas estampadas con flamencos tropicales. Quien no había salido del pasodoble, ahora baila bachata. Se ha puesto un pendiente, se ha tatuado un colibrí en el antebrazo, bebe mojitos sin miedo a los análisis y sube selfies a su nueva cuenta de Instagram con frases como "aún queda gasolina en este motor" o "quien sabe tocar, sabe encender".

Yo comparto, Jorge, la opinión de que, llegada una edad, la felicidad de una persona debería prevalecer sobre cualquier otra consideración, incluido el sentido del ridículo. Pero el problema va más allá. Mi abuelo Jacinto no sólo ha anunciado que piensa casarse con Yusmila, sino que además pretende poner a su nombre el apartamento de Gandía. No contento con eso, ha invertido buena parte de sus ahorros en un negocio de piñas transgénicas promovido, qué casualidad, por un sobrino de Yusmila. Hace dos semanas cambió su viejo coche por un descapotable elegido por su novia, en cuyo maletero lleva siempre una botella de cava y una guayabera de recambio "por si surge plan".

Así que ahí está mi dilema, Jorge: ¿debemos aceptar que un anciano enamorado tiene derecho a dilapidar patrimonio, memoria familiar y dignidad si a cambio obtiene unos últimos años de euforia y felicidad tropical?

Confusa y ligeramente alarmada,

Susana