Jan, un niño finlandés de 10 años, que no tiene edad ni para estar registrado legalmente en Instagram, ha conseguido descubrir un fallo en la aplicación alterando el código de sus servidores y teniendo en su mano el poder eliminar a los usuarios que quisiera. Instagram le ha pagado 10.000 dólares como recompensa porque ese hackeo les ayuda a mejorar sus medidas de seguridad. En los últimos años la aplicación ha pagado más de cuatro millones de dólares a 800 personas que en todo el mundo han conseguido descubrir un fallo en sus sistemas de seguridad.