Rosana Güiza muestra la llamada de una oyente que critica por enésima vez el “adiós chipirón” de Olvido Macías. De hecho, la oyente la insta a despedirse diciendo “adiós tío bueno”. Por otro lado, cuenta las consecuencias que puede tener dormirse en el trabajo. Pone como ejemplo la historia de un banquero alemán que se quedó dormido con el dedo puesto en el número 2 del teclado. Lo que le llevó a encontrarse al despertarse con que había hecho una transferencia mucho mayor de lo previsto inicialmente. Por su parte, Olvido Macías cuenta su incidente con un borracho en el tren.