Episodio 28 | 24/07/2026
Atando cabos 3x28: El talante acorralado

Durante meses, José Luis Rodríguez Zapatero sostuvo una estrategia de mínimos que sorprendentemente sigue sosteniendo: presunción de inocencia, y negación de todo. No, nunca, jamás. Negación genérica y confianza en que el ruido se disolvería antes de llegar a los hechos concretos. Esa actitud —distante, casi displicente, de quien parece situarse por encima del procedimiento judicial que le afecta— ha podido funcionado mientras el caso Plus Ultra permaneció en el terreno de la sospecha política o la imputación . Pero una vez se produjo la imputación, los registros, la aparición de las joyas, el auto del juez, los escritos de la fiscalía, y el silencio solo roto esta semana en TVE. Una vez el considerado su testaferro y amigo, Julio Martínez, todo comenzaba a derrumbarse.
Un presidente del Gobierno no puede permitirse el lujo de la vaguedad cuando la Audiencia Nacional exige respuestas concretas, y esa es precisamente la factura que Zapatero ha empezado a pagar esta semana. Su entorno —el hombre al que consideraba su amigo, pero sobre el que descargó la responsabilidad cunado declaro ante el juez- el considera testaferro, y la propia cúpula de la aerolínea— ha roto la unidad de relato que hasta ahora protegía al expresidente, y lo ha hecho señalándole directamente.
A ello se suma el episodio de las joyas que sigue sin explicar.
La suma de ambos frentes —el judicial y el patrimonial— coloca a Zapatero en una posición que ya no puede resolver con gestos de autoridad moral. El que era ejemplo de talante y pregonero de Paz. Le toca el calvario judicial e intentar explicar lo que resulta inexplicable.
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