Episodio 6 | 13/02/2026
Atando cabos 3X06: La maquiavélica estrategia de Vox

Estamos ante un giro relevante y preocupante en la política española. Una decisión adoptada por la dirección de VOX cuya evolución habrá que seguir, pero que sitúa al partido en una senda de bloqueo y refuerza su perfil más antisistema.
Los ciudadanos han hablado de forma clara en las urnas: primero en Extremadura, después en Aragón y previsiblemente también en los próximos comicios de Castilla y León y Andalucía. Una amplísima mayoría de votantes ha expresado su preferencia por gobiernos del PP con el apoyo de VOX, en su caso. Sin embargo, esa fórmula no parece convencer a VOX. El partido opta por tumbar los gobiernos del PP, incluso cuando María Guardiola en Extremadura o Jorge Azcón en Aragón han negociado y cedido en sus posiciones. VOX dice no. Y vuelve a decir no.
Todo ello se apoya en la aspiración de superar al PP, o al menos igualar sus resultados. Un objetivo que, a la vista de la experiencia, parece difícil de alcanzar, del mismo modo que Podemos nunca logró sobrepasar al PSOE pese a su ambición de "asaltar los cielos". Ahora VOX, influido por dinámicas recientes en Europa, parece convencido de que puede desplazar al centro derecha y a la derecha moderada para situarse como único referente frente a Pedro Sánchez.
Ahí entra el otro elemento clave: el PSOE y el propio Sánchez. Ambos espacios políticos se retroalimentan en cierta medida y comparten incentivos estratégicos. En VOX asumen que cuanto más protagonismo tenga Sánchez, mayor será su propio crecimiento. Y en el PSOE saben que cuanto más fuerte sea VOX, más debilitado quedará el PP, más fragmentado estará el bloque de la derecha y mayores serán las opciones de aglutinar el voto de la izquierda, el nacionalismo y el independentismo.
El escenario ideal para Sánchez sería competir directamente con Abascal, ya no bajo la amenaza de que VOX entre en un gobierno del PP, sino con la hipótesis de que el propio Abascal aspire a la Presidencia. El horizonte que imagina Abascal pasa también por un duelo directo con Sánchez, presentándose como el único adversario real del presidente y relegando al resto de fuerzas. Una dinámica que puede resultar funcional para La Moncloa y que VOX considera beneficiosa para su propio crecimiento.
Así se configura una estrategia de pinza que deja en segundo plano los resultados electorales y las mayorías expresadas en las urnas. Una maniobra arriesgada que redefine el tablero político y abre un nuevo capítulo en la confrontación partidista.



