Ha sido una semana nefasta. Al horror de los accidentes ferroviarios, a la pérdida de vidas y la terrible incertidumbre, se ha sumado una serie de dudas que no presagian nada bueno. Pero es que las certezas que ya los son no auguran nada bueno. A eso hay que sumarle la falta de tacto del ministro Óscar Puente y su actitud pasivo-agresiva.