El objetivo es garantizar la detección y el diagnóstico precoz de cualquier posible caso de esta enfermedad para adoptar de manera inmediata las medidas de control adecuadas que eviten la aparición de casos secundarios. La detección de nuevos casos se considera fundamental para cortar posibles cadenas de transmisión. El protocolo se ha trasladado a las gerencias del SCS, para que los profesionales del servicio de salud conozcan la información para la detección y cómo actuar ante sospecha de algún caso. De momento, en Cantabria no hay sospecha de ningún afectado, pero todas las gerencias están advertidas. Hablamos de este asunto con el virólogo del CSIC, Antonio Alcamí.